Actividades empresariales coordinadas

Actividades empresariales coordinadas
La coordinación actividades empresariales procura establecer un marco de seguridad en entornos en los que empleados de distintas empresas trabajan.

La concepción sobre la coordinación de actividades empresariales (CAE) forma parte de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (refiriendo la PRL en subcontratación) promulgada a finales del pasado siglo. Surgió con el propósito de crear un marco legal que permitiera hacer un control de los riesgos ocasionados por la concurrencia de trabajadores de diferentes empresas e, incluso, trabajadores autónomos que desarrollan sus actividades en un mismo espacio o centro laboral. 

Dada la importancia que tiene resguardar la salud de los trabajadores y minimizar la ocurrencia de accidentes laborales, que puedan surgir producto a la convivencia de varias entidades en una misma área, es esencial aplicar acertadas políticas preventivas que respondan a una correcta gestión de la CAE.

¿Qué es la coordinación de actividades empresariales?

Se entiende como coordinación de actividades empresariales a la totalidad de las medidas que identifican y definen las empresas que realizan sus tareas en un mismo centro de trabajo con el propósito de salvaguardar la integridad física y mental sus trabajadores. Este concepto también abarca a los trabajadores autónomos o a las empresas que sean necesarias contratar o subcontratar en un periodo de tiempo determinado.

Dicho de otra forma, siempre y cuando en una misma área coincida personal de diferentes empresas, se hace necesario plantearse medidas destinadas a minimizar la ocurrencia de accidentes que puedan afectar la salud y la seguridad de la totalidad de los trabajadores del espacio. 

Por lo tanto, se deben tener en cuenta los riesgos identificados por cada ente que pertenece al centro. Además, es preciso analizar si la convivencia de los profesionales genera nuevos riesgos. En caso positivo, también deben formar parte de la CAE.

Entre los objetivos de la CAE se encuentra dictaminar las normas o reglas necesarias para proteger a los trabajadores que intervienen en un mismo centro. Esta se encarga de establecer las pautas destinadas a la prevención de siniestros laborales y determinar las responsabilidades de las empresas ante la ocurrencia de algún suceso inesperado.

La CAE se requiere, por ejemplo, siempre y cuando una empresa es contratada por otra para brindar servicios o realizar cualquier actividad (dígase la de construcción) en su sede. Si las tareas que se llevan a cabo por estas dos organizaciones ponen en riesgo la salud y la seguridad de los profesionales de ambas empresas es imprescindible implementar todas las medidas necesarias que garanticen su protección. 

Normativa legal de la coordinación de actividades empresariales

Con el fin de unificar el proceder de las diferentes empresas que concurren en una misma área de trabajo en temas relativos con la prevención de riesgos derivados de las actividades que en este espacio se desarrollan, se da a conocer la Ley de Prevención de Riesgos Laborales 31/1995 del 8 de noviembre.

De cierta forma, los antecedentes de esta Ley se pudieran encontrar en el Real Decreto Legislativo 1/1995 publicado el 24 de marzo de ese mismo año. En su artículo 42 establece que forma parte de las obligaciones de las empresas incluir en sus planes de riesgos y contingencia medidas relacionadas con la coordinación de actividades para prevenir la ocurrencia de los mismos.

Específicamente, en el artículo 24 de la LPRL es donde se estipula la responsabilidad que tienen las empresas de garantizar las condiciones mínimas necesarias que posibiliten alcanzar un equilibrio ideal entre la seguridad y la salud de los trabajadores. Por lo tanto, este documento constituye la iniciativa que permite normalizar las obligaciones de las empresas que coinciden en un centro de trabajo en temas relativos al cuidado de sus empleados.

Años después de promulgada la LPRL se publica el Real Decreto 171/2004, donde se desarrolla de forma más específica lo establecido en su artículo 24. En este se coordinan las actividades empresariales de las empresas que realizan diferentes actividades pero concuerdan en un mismo centro. De este modo, sus trabajadores se exponen a diferentes riesgos, ya sean los identificados por la empresa o los que forman parte de las restantes empresas pertenecientes al área.

Otro de los aspectos a tener en cuenta para la prevención de riesgos laborales en los centros de trabajo son las notas técnicas NTP 918 INSHT y NTP 919 INSHT. Estas constituyen guías de buenas prácticas en cuanto a prevención de riesgos derivados de la CAE se refiere.

La NTP 918 reemplaza y complementa a la a la NTP 564. De igual modo, la NTP 919 perfecciona a la NTP 918. En estas últimas se orienta a las empresas sobre los temas y conceptos mínimos indispensables que le permitirán realizar de mejor manera la CAE.

Acciones para prevenir los riesgos producidos por la concurrencia de actividades

Lograr que el índice de siniestralidad de los centros de trabajo sea nulo o muy bajo, es el objetivo que se persigue con la CAE. De este modo se preservará la seguridad y salud de los trabajadores de las diferentes empresas que concurren en el espacio.

Por lo tanto, se precisa que las empresas tengan conocimiento de sus obligaciones, en cuanto a este particular se refiere. A continuación, se exponen algunas de las acciones a realizar para prevenir los riesgos producidos por la concurrencia de actividades.

Cooperación: está relacionado con el grado de interacción que debe existir entre las empresas que concurren en un mismo centro de trabajo. Con el propósito de facilitar el desarrollo de las actividades para que se identifiquen y se apliquen los requisitos preventivos en el área en cuestión.

Información: las empresas implicadas tienen que ser capaces de dar la información pertinente de los riesgos a los que se exponen los trabajadores en el centro. Debe tener el mismo comportamiento en caso de producirse una situación de emergencia o un accidente laboral en el centro. De igual forma la empresa titular o principal, está obligada a poner en conocimiento de todos los trabajadores del centro de trabajo los riesgos de este, las medidas preventivas, así como, el plan de contingencia realizado para dar respuesta a posibles emergencias.

Instrucciones: la empresa titular o principal debe formar correctamente a su personal sobre los temas relacionadas con la prevención de los riesgos identificados. Igualmente, sobre las medidas a aplicar en caso de producirse una emergencia.

Vigilancia y control: la empresa principal es la encargada de controlar la correcta coordinación y consecución del plan de protección de los riesgos laborales del centro de trabajo. De igual manera, en caso de contar con empresas contratistas o subcontratistas, debe exigir una evaluación previa de los riesgos de las actividades o servicios contratados. De forma que sean notificados a los profesionales a los cuales les brindarán servicios. En algunos casos es necesario planificar actividades de formación. 

Para llevar a cabo estas acciones en los centros de trabajo, es recomendable designar a una o varias personas que sean las responsables de la gestión de la CAE en cada empresa concurrente. Estas serán las encargadas de coordinar las actividades y hacer cumplir de la normativa de prevención de riesgos laborales y los compromisos adquiridos por las partes implicadas.

Impacto de las TIC en la coordinación de actividades empresariales

La CAE de un centro de trabajo genera abundante documentación, por lo tanto, es imprescindible y sumamente importante que se realice un correcto control y gestión de estos. Además, todos los profesionales de la empresa o el personal autorizado, según sea el caso, debe tener acceso a los documentos por los que se rige la prevención de riesgos laborales en la organización.

Gracias al uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) es posible automatizar los procesos de gestión y control de la documentación generada por las empresas en el marco de la CAE. 

Para ello se han desarrollado un conjunto de aplicaciones y repositorios de información destinados específicamente a la gestión de los documentos que se elaboran para la CAE. Estos softwares resultan muy intuitivos para los usuarios finales, por lo que son de fácil manejo. Están diseñados teniendo en cuenta los procesos de negocio y las actividades que se llevan a cabo en los centros de trabajo.

Entre las funcionalidades que brindan a las empresas las soluciones desarrolladas para la gestión de la CAE están: la gestión documental, de firmas electrónicas de documentos, facturación electrónica y procesos de comunicación. Además, existen plataformas online destinadas a la formación del personal en temas vinculados con la prevención de riesgos laborales y la CAE.

Estos sistemas permiten desarrollar copias de seguridad de la información que tienen las empresas relacionadas con la coordinación de actividades. Propician el ahorro de esfuerzo y dinero. Asimismo, favorecen el acceso de todo el personal del centro de trabajo a la información y posibilita que esta sea compartida de una mejor forma.

Sanciones por incumplimiento de leyes y responsabilidades relativas a la CAE

El incumpliendo de lo establecido en las leyes referentes a la CAE puede traer como consecuencia que se apliquen diferentes sanciones a las empresas y profesionales que infrinjan con estas. Estas pueden ser civiles o penales, según la magnitud de la infracción.

Las posibles faltas administrativas que se pueden cometer se clasifican como graves o muy graves, están contenidas en el Real Decreto Legislativo 5/2000 y la Ley sobre Infracciones y sanciones en el Orden Social (LISOS), que pueden darse por uso inadecuado de las TIC en coordinación empresarial.

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