Ahorrando energía a través del aislamiento térmico

Aislamiento Térmico para Ahorrar Energía
Reforzar el aislamiento en la construcción de edificios resulta un punto clave en el ahorro de energía. Abordamos toda la normativa y directivas en vigor.

La optimización energética es uno de los principales objetivos a lograr en nuestro país, dada la coyuntura económica que hace necesaria la búsqueda de nuevas fuentes de energía para no depender del exterior y por la importancia del respeto al medio ambiente. La necesidad de reducir el impacto ambiental hace que se siga avanzando en la búsqueda de nuevas vías de rendimiento energético y por ello cada vez es más fácil encontrar empresas que cuentan con una certificación energética y que se preocupan por temas como el aislamiento térmico o el código técnico de edificación para cumplir con el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios).

El aislamiento: la clave para el ahorro energético

Reforzar el aislamiento en la construcción de edificios resulta un punto clave en el ahorro de energía. En España, de acuerdo con los datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía y la asociación de fabricantes de materiales aislantes (ANDIMAT), más de la mitad de los edificios carecen de la protección térmica adecuada.

Leyes que regulan el ahorro energético en edificios

Para mejorar en este sentido, en España es de obligado cumplimiento la Directiva de Eficiencia Energética. En el año 2007 se aprobó, además, un Real Decreto que mejora el reglamento de instalaciones térmicas. El reglamento indica qué acciones se deben tomar para lograr que exista un mayor rendimiento energético de los equipos de frío y calor, que haya un mejor aislamiento en equipos y conductos de fluidos térmicos, una mejor regulación del diseño en locales que sean climatizados y el uso de energías renovables como la térmica o la biomasa. Además, el RITE indica cómo se pueden incorporar subsistemas que ayuden a la recuperación de energía y el mejor aprovechamiento de energías de residuo, así como la desaparición de equipos poco eficientes de manera gradual y el uso menor de combustibles contaminantes.

La directiva relativa a la eficiencia energética antes aludida, publicada en 2012 en el Diario Oficial de la Unión Europea, indicaba que debe aplicarse un planteamiento integrado en este ámbito, es decir, que abarque el sector del suministro de energía y también los sectores de usuarios finales. Existen varias normas para regular estos temas, como por ejemplo la CEN/TC 89, que es una norma para la estandarización en el terreno de la energía aplicada a edificios, en particular a la transferencia de energía a través de los componentes de los mismos y el aislamiento térmico. Esta norma incluye reglas para expresar las propiedades y los requisitos térmicos que son pertinentes, así como para el cálculo y métodos de prueba, el data entry de indicadores climáticos y los efectos de la humedad. Existe también la norma CEN/TC 88, que se refiere a los materiales y productos para el aislamiento térmico.

El Real Decreto y sus características

De acuerdo al Real Decreto 235/2013, del 5 de abril, se definen los procedimientos básicos necesarios para la certificación de eficiencia energética de los edificios. Mediante este decreto se traspone la Directiva del Parlamento Europeo del año 2010 y se incorpora el procedimiento para la certificación. El decreto establece las obligaciones para obtener el certificado, con la información objetiva sobre los valores referenciales y los requisitos. Así, los propietarios o los arrendatarios de los edificios pueden evaluar su eficiencia haciendo las comparaciones pertinentes.

El real decreto invita a informar de las emisiones de CO2 de cada edificio como consecuencia del uso de energía. De esta manera se estimula la reducción de las emisiones y se espera mejorar la calificación energética de los edificios. En el decreto, se establecen el procedimiento y la metodología para calcular la calificación, considerando ciertos factores que son los que más inciden en el consumo de energía, así como las condiciones técnicas y administrativas necesarias para obtener la certificación.

Además, en él se establecen los plazos de adaptación del procedimiento básico para la certificación energética y se regula el uso de la etiqueta como distintivo. También se establece un régimen sancionador con infracciones y sanciones para así proteger a usuarios y consumidores que se podrían ver afectados. De cara al futuro, el real decreto establece que todos los edificios que se construyan a partir del año 2020 tendrán un consumo casi nulo de energía. La fecha se reduce al 2018 para todos los edificios que sean públicos.

Por su parte, el IDAE, Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía, pone a disposición del público en general unas guías técnicas de Ahorro y Eficiencia Energética en Climatización. En este sentido, existen algunos datos de relevancia que se deben tomar en cuenta. Para empezar, es interesante saber que con el uso de aislantes térmicos se puede evitar el desperdicio de hasta un 30% de energía. En el consumo familiar, esto implica una reducción del gasto en facturas de electricidad y gas y, de cara al medio ambiente, una importante reducción de emisiones de CO2.

En este escenario surge un concepto muy interesante relacionado con la construcción de edificios enfocados al máximo aprovechamiento de la energía, la arquitectura bioclimática. Gracias a ella se consigue dejar fuera de las instalaciones el frío cuando es invierno y se impide el paso del calor durante el verano, de modo que se consigue crear un ambiente más cómodo para las personas que habiten en dicho espacio. El consumidor ahorra en energía y se evita el perjuicio al ambiente. Para conseguirlo, se usa aislamiento de paredes o muros exteriores, carpinterías, techos y cubiertas especiales, cristales y ventanas, protecciones solares, etc. Todas estas acciones conforman la arquitectura bioclimática. Por otra parte, al contar con equipos y tuberías de climatización y producción de agua caliente aislados, se puede ahorrar aún más energía.

Según IDAE, invertir en un sistema de aislamiento térmico es una buena opción para empresas y familias, ya que dicha inversión se recupera entre los cinco y siete años posteriores a la reforma, gracias a los ahorros conseguidos. Para animar a más personas a dar el paso, se aprobó en España el Plan de Acción para la Eficiencia Energética o PAEE. Este plan incluye 28 medidas de ahorro y eficiencia energética. Se centra especialmente en sectores con más potencial como el transporte, la construcción y la industria. Se prevé, desde el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y las comunidades autónomas, un aumento de las ayudas públicas para poder avanzar en la toma de estas medidas. Entre las soluciones que se proponen se encuentra la de rehabilitar la envolvente térmica, para lo que se ofrecen ayudas del 22% del coste, cifra que puede llegar al 35% si es que se consigue una calificación energética de tipo A.

Para conseguir esta calificación, los edificios pueden aplicar otras medidas complementarias relacionadas con la climatización o la iluminación, entre otros. Normalmente la ayuda que aporta este plan tiene una cuantía de 10.000 euros por cada vivienda de una sola familia y 300.000 cuando se trata de un edificio completo o viviendas en bloque. También se ofrecen 300.000 euros para edificios cuyo uso sea distinto al de vivienda. Estas ayudas pueden ser superiores cuando se realiza la auditoría energética o cuando intervienen las comunidades autónomas para otorgar un apoyo en casos específicos como por ejemplo, si se está intentando rehabilitar un barrio completo. Por esta razón es importante comunicar a IDAE y la comunidad autónoma conveniente el proyecto de aislamiento térmico que se desea llevar a cabo, de forma que pueda ser más fácil ejecutarlo. En el caso de edificios antiguos, es ideal realizar esta mejora aprovechando las rehabilitaciones que en ellos se pueda llevar a cabo, ya que es ese el momento idóneo. Los expertos indican que el proceso no es tan complejo como puede parecer y que, si se ponen en una balanza el coste y el beneficio, seguramente existan más puntos positivos que negativos.

Ahorrar energía en casa

En la parte doméstica de este tema, resulta interesante destacar las medidas a baja escala que se pueden realizar para ahorrar energía en casa mediante las técnicas de aislamiento. Un buen ejemplo de ello es la instalación de dobles ventanas, ya que estas suelen ser el punto débil de los edificios en cuanto al cerramiento. El ahorro será mayor cuanto mejor sea la calidad de los materiales instalados, como el vidrio y la carpintería. Este pequeño gesto puede resultar en un ahorro de entre el 9 y el 25% en las facturas de energía correspondientes a la calefacción y refrigeración. El coste de poner ventanas aislantes en las viviendas está también relacionado con la calidad y merece tener en cuenta que cuanto mejores sean los materiales, más rápidamente se podrá amortizar la inversión realizada. Gracias a esto, se satisface el requisito de habitabilidad, que se refiere al ahorro energético en las viviendas y el aislamiento térmico, además de disminuir el consumo.

Definitivamente, las posibilidades de ahorro y mejora del medio ambiente van de la mano con este tipo de medidas que cada vez están mejor reguladas y apoyadas por los estados de la Unión Europea. Resulta de gran interés para todos acoger estas normas de reciente creación para la mejora de la calidad de vida, tanto de los presentes como de todos aquellos que tendrán que seguir viviendo en este mundo.

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