Asfalto de tapones y perchas: POLYMIX

Asfalto de tapones y perchas: POLYMIX
El uso de polímeros de tapones y perchas de plástico y neumáticos usados en asfaltos merece el reconocimiento de los ciudadanos europeos con el premio LIFE

Sobre los trazados de carreteras de todo el mundo se libra una carrera que no tiene nada que ver con la velocidad de los vehículos. La meta es la de lograr un asfalto eficiente, sostenible ambientalmente, que consiga influir positivamente sobre aspectos como la contaminación acústica o el consumo de combustibles. Y por supuesto, sobre la seguridad de las personas.

Para conseguirlo, decenas de equipos científicos de distintas disciplinas trabajan probando estructuras y materiales, creando tramos experimentales que soportan tráfico real y que testan sistemas encaminados a resolver problemas cotidianos concretos, como el ruido, la formación de hielo o el drenaje del agua de lluvia, y a mejorar aspectos como la tracción de los vehículos o el desgaste de las propias carreteras.

En el caso de España, con una vasta red de carreteras y autopistas, el asfalto del futuro inmediato se prueba en un tramo de apenas dos mil metros en las inmediaciones de Alcalá de Henares. Ese ha sido el lugar escogido para realizar la primera prueba con tráfico rodado de Polymix, un nuevo tipo de mezcla asfáltica que, además de mejorar el impacto del tráfico rodado en el entorno y la seguridad de los conductores, permite la reutilización de residuos plásticos, lo que se ha convertido en un ejemplo de economía circular.

La clave es que el nuevo material asfáltico emplea en su desarrollo polímeros procedentes de objetos desechados como perchas rotas o tapones de botellas de plástico, y principalmente el material conocido como NFU, procedente de los neumáticos fuera de uso que aportan las siglas al término y unas excelentes propiedades elásticas al nuevo asfalto. Las férreas normativas de gestión responsable de estos materiales y la prohibición de su acumulación en vertederos han propiciado la puesta en marcha de iniciativas encaminadas a su reciclaje, por lo que cada vez serán más frecuentes como elementos integrantes de los reasfaltados de las mismas carreteras que provocaron el desgaste de esos neumáticos.

La principal ventaja que las entidades involucradas en el desarrollo de Polymix han pretendido incorporar al nuevo material ha sido la capacidad de evitar las roderas que el tráfico pesado acaba formando en las carreteras, comprometiendo su durabilidad y la seguridad de la ciudadanía.

Polietileno, polipropileno y poliestireno son los principales compuestos poliméricos con los que los desarrolladores de la Universidad de Cantabria y del Instituto Tecnológico del Plástico han concebido el revolucionario asfalto, que va superando con excelentes puntuaciones las pruebas químicas y mecánicas en laboratorio y también la experiencia real con tráfico, que ha sido posible gracias a la implicación en el proyecto de la firma Acciona Infraestructuras y a la Dirección General de Carreteras de la Comunidad de Madrid.

Año y medio de excelente rendimiento

Dieciocho meses han pasado desde que se abrieran a la circulación los dos mil metros de una carretera llamada a ser la evocación del sistema viario de un futuro muy próximo. Durante ese año y medio, los continuos estudios de comportamiento del nuevo asfalto basado en residuos poliméricos y NFU han revelado una alta resistencia a las deformaciones mecánicas a pesar de haber soportado las elevadas temperaturas y la intensa presión del tráfico pesado comunes en el tramo de acceso a la localidad madrileña, uno de los motivos por los que se escogió el empleo de Polymix en esa zona en concreto del sistema viario de la comunidad.

Superación de test previos

Para llegar a constituir una alternativa factible a los asfaltos que se vienen utilizando de manera generalizada en el sector de la obra pública, Polymix tuvo que pasar todos los test que marca la exigente homologación técnica especificada en los pliegos de condiciones que garantizan la durabilidad y la seguridad de las carreteras españolas. Y además, una vez superado el citado trámite, el compuesto ha aportado nuevos valores, en el ámbito medioambiental, mediante la reducción del impacto de residuos plásticos, así como una nueva vía de exploración de la economía circular.

El problema colateral de los residuos

Los materiales residuales que ahora conforman la estructura de compuestos del asfalto creado por las instituciones españolas que firman el proyecto Polymix suponen, en el caso de no encontrarse una reutilización como la que el propio proyecto propone, un conjunto de inconvenientes para los ciudadanos y para el entorno medioambiental, principalmente en cuanto a lo que concentración y ocupación de espacio se refiere, y por tanto en cuanto a la agresión paisajística. Asimismo, el hecho de incorporar materiales plásticos de reciclaje a la industria de fabricación de asfaltos supone una menor dependencia de los recursos naturales, por lo que la positiva incidencia ambiental se genera en distintos y beneficiosos sentidos.

Cinco continentes a la conquista del asfalto sostenible

La competición por las carreteras sostenibles se celebra en el contexto global. En Canadá, en Japón, en Turquía, en Jordania o en Irán ya se han desarrollado igualmente interesantes experiencias con nuevos compuestos asfálticos que mejoran las condiciones mecánicas de sus sistemas viarios, con el foco centrado principalmente en los problemas de conservación y de deformación.

Intensidad del tráfico, incidencia del transporte pesado y condiciones climatológicas extremas son los principales factores que inciden sobre, por ejemplo, la formación de roderas, amortiguada por la utilización de cauchos y prolipilenos en la mezcla de materiales, así como la incorporación de polietileno que, además, consiguen mejorar la capacidad de drenaje de los tramos en los que se emplea.

Otro de los resaltables beneficios de la producción del novedoso asfalto es que en su generación se produce un importante ahorro energético frente a los métodos clásicos de producción que incorporan una mayor cantidad de áridos.

Por todo ello, y en relación con los beneficios económicos que también pueden extraerse como conclusión de la implantación del proyecto Polymix, una de las principales preocupaciones de los equipos promotores de la iniciativa, que era la viabilidad de costes, queda resuelta. Pero además se produce un positivo impacto sobre los presupuestos públicos, en la medida en que la incorporación masiva del nuevo material a la obra pública supondría un notable ahorro en la ejecución para las Administraciones y, en otro sentido, se puede asegurar que la preservación medioambiental de los entornos de vertederos y de las ciudades tendrá un menor coste.

Menor gasto público

Por otra parte, el comportamiento durante la fase de estudio en el tramo experimental del material asfáltico, que tiene como singularidad la incorporación de tapones y perchas de plástico, ya hace indicar que el mantenimiento viario tendrá una menor incidencia en los presupuestos públicos.

Reconocimiento de los ciudadanos europeos

El equipo multidisciplinar que ha generado el revolucionario material asfáltico ya estudia la posible incorporación de otro tipo de residuos en futuros proyectos de generación de compuestos para carreteras, habida cuenta de los excelentes resultados obtenidos con los residuos poliméricos y el caucho procedente de los neumáticos fuera de uso, así como la aplicación en otros ámbitos de la construcción. Los ahorros de procesos de mantenimiento, su consecuente reducción de impacto económico y las ventajas ambientales que ofrecen son los aspectos que aconsejan la búsqueda de un efecto multiplicador en las aplicaciones del nuevo material. Así lo reflejan los propios responsables de las cuatro instituciones implicadas en la concepción de Polymix en sus informes de valoración, a la conclusión del exhaustivo programa de ensayos con el material asfáltico en condiciones reales de tráfico.

Un proyecto galardonado con el premio LIFE+

Y a pesar de ser un proyecto aún en fase de desarrollo, aunque con contundentes datos obtenidos de la experimentación, el proyecto Polymix ha obtenido recientemente el premio Life Environment Citizens que concede la Comisión Europea, y que votan los propios ciudadanos entre las iniciativas seleccionadas por expertos en medio ambiente y que tienen un beneficioso impacto real en la vida de las personas. En este caso, la investigación financiada con fondos LIFE+ fue considerada el mejor de los proyectos presentados en la medida que supone una importante reducción del impacto ambiental de la construcción de carreteras, al reducir la cantidad de residuos plásticos que acaban en el vertedero y, principalmente, en la utilización y la conservación de las vías. Así lo comprueban ya a diario los vecinos de Alcalá de Henares que cada día acceden al municipio transitando sobre una mezcla asfáltica en la que tal vez se encuentren restos de un tapón que un día estuvo dentro de su propio frigorífico o de una percha que se rompió al coger con prisas un pantalón del armario en una mañana de premuras.

En esa ventaja, la de la utilización de los desechos plásticos prácticamente en la misma zona geográfica en la que se generan, con el consecuente ahorro por el acceso ágil a la materia prima, radica precisamente la viabilidad de un proyecto que evidencia una menor dependencia de otros materiales clásicos de fabricación de compuestos asfálticos, como los áridos naturales.

Esos tapones, los propios neumáticos usados de los vehículos de los ciudadanos que hoy conducen sobre el tramo experimental en Madrid y la ciencia de vanguardia presidida por una creciente conciencia ambiental han conseguido hoy que una carretera más duradera, eficiente, segura y sostenible sea posible en el caso de éxito del proyecto Polymix.

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