Camino a la escuela, camino al futuro

Camino a la escuela, camino al futuro
La movilidad en la infancia promueve la conciencia medioambiental, el respeto a los demás, la convivencia, un aire sin malos humos y ciudades habitables

¿Cuándo se debe empezar a educar a los escolares? ¿Al llegar al aula del colegio o al salir de casa? Una nueva corriente educacional pone el énfasis en la segunda opción. Sobre todo, cuando se trata de la educación ambiental, el civismo y la convivencia. La movilidad en la infancia, enseñada con criterios sostenibles, generará adultos que respeten el medio ambiente además ser un modo de trasladarse por la ciudad sin contaminar.

Cada vez es más necesaria una completa educación ambiental y esto supone enseñar a los más pequeños a respetar el planeta desde cualquier ámbito de su vida. En este sentido, la movilidad urbana es una acción que acompaña a los ciudadanos durante toda su vida. Los escolares que se desplazan al colegio, cuando acaben sus estudios, se convertirán en trabajadores que tengan que ir a su centro de trabajo. Por tanto, una movilidad no contaminante que evite la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) es imprescindible para un futuro sin malos humos.  

Pero no se trata solo de potenciar la conciencia ecológica, sino también un tema directamente relacionado: la educación para la salud. Ir caminando o en bici a la escuela no solo promueve un aire más respirable, sino que también genera el hábito de no depender del coche o la moto (ni siquiera del trasnporte público) para desplazarse y hacer así ejercicio físico, cuidando la salud.  

Un paisaje urbano en el que se vean, por la mañana y por la tarde, cuando salgan de la escuela, a niños caminando hacia o desde el colegio, es el primer y esencial paso para crear ciudades sostenibles en los próximos años. El cambio de mentalidad en la juventud es patente. No en vano, es su futuro lo que está en juego. Reclaman un aire más puro y una lucha efectiva y sin excusas contra los terribles efectos del cambio climático. En Londres, seis días de protestas reclamando acciones contra el cambio climático han acabado con más de setecientos detenidos.

Beneficios de ir caminando al colegio

Los primeros beneficiados al promover una movilidad sostenible en los desplazamientos de los escolares a su centro de estudios son los propios chavales. A continuación, algunas de las ventajas:

  • Autonomía: los niños aprenden desde pequeños a llegar por su propio pie a su destino, sin depender de nadie.
  • Confianza en sí mismos: una tarea tan sencilla como salir de casa y llegar a la escuela ayuda a aumentar la confianza en sí mismos.
  • Capacidad para tomar decisiones: elegir la ruta, la velocidad, incluso la compañía, son pequeñas decisiones que le ayudarán en un futuro.
  • Mejorar el rendimiento académico: caminar activa el corazón y el riego sanguíneo, mientras que los estímulos que se reciben despiertan la creatividad y la atención. El cerebro, tras el paseo, mejorará en su rendimiento académico.
  • Hacer ejercicio: en una sociedad cada vez más sedentaria, es esencial educar a los niños desde bien pequeños en la importancia del ejercicio moderado. Caminar ayuda al movimiento de las articulaciones y potencia los músculos. Además, es apto para cualquier persona.
  • Conversación: ya sea con los padres o con otros compañeros, ese rato caminando se puede y debe aprovechar para hablar, intercambiar opiniones, interesarse por la vida del otro o jugar a juegos de palabras, por ejemplo.
  • Evitar el estrés: andando no se producen atascos, por tanto, no es posible sentir ese estrés de llegar tarde por culpa del tráfico.
  • Mejorar el estado de ánimo: todos los beneficios anteriores (el ejercicio, los estímulos visuales, el aire fresco de la mañana…) se concentran en uno: aumenta la felicidad y el estado de ánimo.
  • Pero no son solo ellos, los niños y niñas, los que se benefician de este modo ecológico de desplazamiento, tambien la ciudad:
  • Disminuye la contaminación: se evitan desplazamientos en coche o autobús y, por tanto, se reduce la emisión de gases contaminantes.
  • Aumenta la seguridad: ver a las calles llenas de niños que van al colegio andando da sensación de barrio o ciudad segura.
  • Promueve la cooperación y el civismo: o, dicho de otro modo, la ayuda en el camino; se conocen los otros viandantes que usan la misma ruta, con los que se puede hablar y a los que se aprende a respetar, compartiendo el desplazamiento diariamente.

El proyecto STARS

El proyecto STARS (Sustainable Travel Accreditation and Recognition for Schools, Acreditación y Reconocimiento de Desplazamientos Sostenibles para Colegios) es un proyecto europeo con un objetivo común: incrementar el uso de la bicicleta de los alumnos en sus desplazamientos a o desde la escuela.

El Ayuntamiento de Madrid se adhirió al proyecto STARS en 2013 y en 2016, lo que demuestra que hasta las ciudades que soportan un mayor volumen de coches y atascos, si hay voluntad política, pueden promover este tipo de acciones con el objetivo de cambiar, a medio y largo plazo, la mentalidad de sus habitantes.

Los centros de estudio que se unen al programa cuentan con dos herramientas básicas:

  • Una acreditación: para premiar su nivel de implicación y que puede ser bronce, plata u oro, según lo que se haya implicado el centro y los resultados que haya obtenido.
  • Campaña entre iguales: se trata de implicar a los propios estudiantes, que son los que diseñan las campañas publicitarias del proyecto para su centro escolar.

Por su parte, el proyecto STARS ofrece todo tipo de ayudas, entre las que se pueden destacar las siguientes:

  • Formación por parte de la policía municipal.
  • Talleres de diversa índole tanto para alumnos como para profesores.
  • Exposiciones.
  • Análisis de la zona: número de carriles-bici, semáforos, pasos de cebra, bicibuses…
  • Intercambios de idioma con otros centros adheridos al programa.
  • Participación en radios locales y en el blog del proyecto STARS.

Pero Madrid no es la única localidad madrileña que está promoviendo el desplazamiento a pie (o en bici) al colegio. Entre otras, también Las Rozas o Galapagar. Del mismo modo, muchas ciudades de España buscan educar a alumnos y padres en la movilidad sostenible, como San Sebastián o Segovia.

El «Camino escolar» de Las Rozas

En la localidad madrileña de Las Rozas se está llevando a cabo un proyecto llamado «Camino escolar» o «Vamos solos a la escuela» que se basa en los planteamientos descritos arriba. Se dirige a niñas y niños de entre seis y doce años. El objetivo es que consigan seguridad y autonomía en sus desplazamientos al colegio, ya sea a pie o en bici.

Se consiguen, asimismo, beneficios para la ciudad, ya que el proyecto requiere de una sensibilización de las familias y de las personas que más pueden cruzarse a los escolares en las calles, como pueden ser los comerciantes, las amas de casa y los jubilados.

Por tanto, no se consigue solo un desplazamiento sin humos, sino que se crea un sentimiento de comunidad en la ciudad, se estrechan los lazos personales y se educa en el civismo. Porque no se trata solo de que sean los escolares los que vayan andando o en bici al colegio (al fin y al cabo, ellos no pueden conducir), sino también profesores y padres.

Con la ayuda de todos, la ciudad (o el barrio, en el caso de ciudades más grandes) mejorará en la seguridad vial y en la percepción que se tiene del paisaje urbano. Desaparecen, en definitiva, coches y el humo que emiten, para sustituirlos por niños, bicicletas, aire limpio y vegetación.

Poner en marcha un proyecto

Cualquier colegio o municipio puede poner en marcha un proyecto para promover que sus escolares vayan al colegio andando o en bicicleta. Los primeros pasos son conseguir una implicación de los agentes sociales (familias, vecinos, ayuntamiento o junta de distrito, policía local, comerciantes de la zona…) y realizar un análisis de la zona desde el punto de vista de la seguridad vial. En este sentido, se debe analizar lo siguiente:

  • Aceras: cuántas hay, qué dimensiones tienen, en qué estado se encuentran, si hay mobiliario urbano o árboles y si están bien ubicados, qué alumbrado público existe, etc.
  • Cruces: dónde están, cómo son y, muy importante, a qué velocidad circulan los vehículos en cada cruce.
  • Uso de la calle: quiénes viven o usan las calles que se convertirán en ruta para ir al colegio.

Por supuesto, los poderes públicos deben ayudar en la tarea. Estas son algunas de las medidas que se pueden llevar a cabo:

  • Peatonalización de calles.
  • Aumento del tamaño de las aceras.
  • Plantación de árboles.
  • Cortes de tráfico, ya sean provisionales (en las horas de entrada y salida del colegio) o permanentes.
  • Creación de carriles bici.
  • Supresión de plazas de aparcamientos.
  • Colocación de señales de tráfico y pintura en la calzada avisando de que es un camino escolar.

En conclusión, promover el desplazamiento al colegio a pie o en bicicleta tiene ventajas inmediatas y futuras. Los niños y niñas son los que antes y más se benefician, pero toda la comunidad resultará favorecida por la medida. Y, sobre todo, se estará plantando la semilla que llevará a un futuro de ciudades para caminar, libres de humos y donde se fomenta la convivencia y el respeto entre los ciudadanos.

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