¿Cómo se construye la carrera profesional de un auditor de SG?

¿Cómo se construye la carrera profesional de un auditor de SG?

Tras algunos años de parón en la actividad empresarial debido fundamentalmente a la grave crisis económica, los sistemas normalizados de gestión, en lo sucesivo SG, toman de nuevo una posición destacada como herramienta para la mejora de las organizaciones al dotarlas de garantía y aportarles  valor añadido.

Entre los cambios esenciales de los SG  destacan los derivados de las nuevas ediciones de las normas que apuestan de manera clara por la desburocratización  y por el uso sistematizado de las tecnologías de la información y la comunicación al objeto de disminuir la carga documental. Es  necesario destacar además la contribución a los SG de otras normas, no tan clásicas, como ISO 5001 en relación a la gestión de la energía que puede proporcionar importantes ahorros económicos así como la apuesta por organizaciones más sostenibles y respetuosas con el medio en el que operan.

Junto a  esta movilización alrededor de los SG se transforma también  el mercado laboral  y las oportunidades en este sector de actividad. Puestos  como gestores, consultores y auditores vuelven a figurar entre las demandadas por las corporaciones.

Centrándonos en la figura del auditor es necesario distinguir a los denominados auditores internos de los externos. La figura del auditor interno es la encargada de la realización de las denominadas auditorías de primera parte, requisito de las diferentes normas de gestión, y que permite además chequear la eficacia y eficiencia de la implantación del SIG y, en cualquier caso, su adecuación a la norma que se haya tomado como criterio  de auditoría. No debe confundir su nombre puesto que puede ser llevada a cabo tanto por personal interno de la empresa como por personal externo a la misma. Por su parte, el auditor externo se encarga de la realización de las denominadas auditorías de certificación que son las llevadas a cabo por las organizaciones  con vistas a la obtención de un certificado que acredite que el SG diseñado e implantado es acorde a la norma de referencia contra la que la auditoría se lleva cabo.

La competencia para el desempeño de la función auditora implica la disposición de formación en las correspondientes normas de gestión, incluida la norma ISO 19011 que es el estándar específico para las auditorías, y en el caso del auditor interno de los correspondientes procedimientos de auditoría propios de la organización. Dependiendo del ámbito en el que se vaya a llevar a cabo la función auditora esta formación podrá incluir el exhaustivo conocimiento de la normativa que pudiera resultar de aplicación, resultando esencial en determinados campos como el Medio Ambiente o la  Prevención de Riesgos Laborales. Igualmente implica el haber de experiencia profesional tanto en el diseño como en la implantación de sistemas normalizados de gestión llevada a cabo bien como responsable de gestión en organizaciones, bien como consultor. Esta experiencia se extiende además a la asistencia, en calidad de observador a auditorías.

En la práctica, el perfil de auditor interno en una determinada organización se logrará, generalmente, ampliando el rango de las competencias atribuidas a los responsables de los sistemas de gestión. Una vez podamos garantizar que estamos en disposición de la formación que la organización considere adecuada se podrá empezar a desempeñar las tareas como auditor interno. En primera instancia en calidad de observador y finalmente, siempre que se pueda garantizar la imparcialidad con respecto a los ámbitos objeto de las auditorías como auditores internos.

Por su parte, al auditor de tercera parte o de certificación, generalmente se le va a exigir experiencia previa como responsable de gestión y preferiblemente como consultor dado que en este caso se multiplican los sectores de actividad que se conocen. Este auditor prestará sus servicios, bien como contratado, bien como freelance con una empresa que en el caso de nuestro país deberá de estar forzosamente acreditada por la Entidad Nacional de Acreditación o ENAC.

Podemos concluir comentando que el desempeño profesional dentro del ámbito de la auditoría no se improvisa sino que es una carrera de fondo que requiere como requisito esencial de una dilatada experiencia profesional. Por ello, si realmente queremos orientar nuestra profesión hacia ese futuro deberíamos de detenernos en el camino para reflexionar acerca de si estamos dando los pasos oportunos y en la dirección adecuada.

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