Competencias profesionales clave en entornos VUCA

Competencias profesionales clave en entornos VUCA
Cuáles son las principales características y las competencias del entorno VUCA en el que se sitúan las empresas y los profesionales en la actualidad

El entorno VUCA es el escenario empresarial condicionado por las variables del cambio y la incertidumbre. Este es un concepto que engloba cuatro características principales: la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad. Las empresas que viven la realidad de este escenario están formadas, a su vez, por personas que, a nivel humano, se posicionan en este contexto.

El talento de una profesional demanda nuevas competencias en la actualidad. Más allá del componente de la especialización, que queda acreditado por la titulación y la trayectoria del trabajador, también se debe contar con competencias clave para avanzar en la dirección de los nuevos objetivos en un escenario de cambio.

Dicho esto, ¿cuáles son las características principales de un entorno VUCA?

Volatilidad del entorno externo

En un entorno volátil, muchos elementos son efímeros a partir de la inmediatez que determina el cambio. La realidad marca su propio compás a partir de un ritmo intenso de cambios que se suceden de manera ininterrumpida. Por tanto, es importante que tanto las empresas como las personas mantengan la capacidad de adaptarse a estos cambios. Es positivo observar aquello que cambia, pero también qué es aquello que trasciende la novedad. Qué es aquello que permanece bajo esta imagen que se percibe de la superficie.

Complejidad de la realidad

La complejidad es una palabra que sintetiza, en un solo término, el núcleo principal de la realidad actual. Las empresas y las personas se encuentran en un espacio complejo en el que no siempre es fácil discernir cuál es la decisión correcta.

Ambigüedad

La realidad es compleja porque muchas variables también resultan ambiguas en su interpretación. Y esto influye en el análisis de la realidad y en la toma de decisiones.

Incertidumbre de futuro

La mirada del mañana describe el espejo de la incertidumbre puesto que la conexión entre la situación actual y este marco potencial del futuro trasciende a la posible vinculación de la causa y el efecto.

Por tanto, un escenario que resulta complejo, ambiguo, incierto y volátil demanda nuevas respuestas.

Las competencias profesionales en el entorno VUCA

¿Cuáles son estas competencias que incrementan el éxito profesional y empresarial?

1. Creatividad. Frente a la interpretación de la realidad, que está condicionada por creencias limitantes, se expande la creatividad de quien encuentra alternativas para avanzar en la dirección inicial a pesar de los obstáculos. Frente a una lectura lineal del presente, es posible visualizar nuevas posibilidades bajo la luz creativa del ingenio. Los recursos técnicos son muy importantes en una empresa. Pero la creatividad es un ejemplo de factor humano que, a su vez, también puede fortalecerse con el alcance de nuevos recursos.

La creatividad es un recurso imaginativo por medio del cual una persona puede llegar a dar forma a una opción que en un primer momento parecía poco posible al haber encontrado una fórmula realista a corto plazo. Son personas creativas que mantienen el foco en la realidad. La creatividad incrementa la capacidad de dar una respuesta flexible a las circunstancias externas. Puede ocurrir que sea necesario hacer algún cambio en el plan de acción previsto, puesto que, más allá de la programación previa, es fundamental atender a la realidad.

2. Trabajo en equipo. Cada trabajador no solo cuenta con su propio talento y su creatividad, sino que también experimenta la motivación de formar parte de un equipo en el que existe una alianza de colaboración. Un equipo que avanza en colaboración cada día para llegar hasta unos objetivos comunes, también encuentra la fortaleza del apoyo mutuo en la superación de las dificultades, y en el refuerzo de los aciertos. Tanto la incertidumbre como la sensación de cambio constante pueden producir incomodidad a nivel individual. Por el contrario, frente al individualismo y la soledad, un equipo crea una alianza común.

Uniendo la fortaleza del trabajo en equipo con la creatividad descrita en el punto anterior, este espacio de trabajo colaborativo también es especialmente estimulante para desarrollar nuevas iniciativas. Cada persona puede enriquecer una visión con su retroalimentación. Se trata de un profesional que a través de su comportamiento favorece este trabajo en equipo. El trabajo en colaboración con otros incrementa el empoderamiento individual y grupal. Cada protagonista puede aprender algo positivo de cada uno de los compañeros que le rodean.

3. Paciencia. En un entorno en el que la inmediatez es una constante, también es importante alimentar el gusto por la paciencia. Los cambios son una constante. La impaciencia puede incrementar la preocupación por esos cambios. Por el contrario, una persona paciente se ocupa en el presente de aquello que puede gestionar, mantiene el foco de aquello que es verdaderamente relevante en este proceso. Una paciencia que, a su vez, también es nutritiva para el grupo.

Mientras que la impaciencia puede producir un efecto similar en quienes rodean a la persona impaciente, una persona paciente acompaña a los demás estando alineada con el presente. Algo muy importante, puesto que una de las fortalezas emocionales imprescindibles en un entorno VUCA es estar concentrado en el presente y no solo en el futuro. Es en el presente donde un profesional y una empresa pueden tomar decisiones. Los resultados del esfuerzo no siempre producen un efecto inmediato.

Por esta razón, es muy importante que un profesional no condicione su motivación a esta expectativa del corto plazo. La paciencia conecta con la esperanza de aquel objetivo que está por llegar. Pero, además, la paciencia también es un elemento de protección en una situación de fracaso. Perseverar después de un momento de estas características es especialmente importante para seguir creando nuevas posibilidades.

4. Actitud proactiva. Ante un escenario condicionado por el cambio y la incertidumbre, una persona proactiva es aquella que no se coloca en el rol de la espera. Es alguien que actúa como protagonista; por tanto, toma la iniciativa para emprender nuevas acciones. Convive con el cambio no solo como una realidad externa, sino también como una iniciativa propia. Una persona proactiva es aquella que se compromete en el cumplimiento de una misión y es perseverante en el plan de acción.

Las cosas más importantes no suceden por pura casualidad. Y esto es algo que conoce bien aquella persona que influye en la realidad a través de su mirada proactiva. Por medio de esta actitud proactiva encuentra el equilibrio constante entre el presente y el futuro a corto plazo. Todas las decisiones y las acciones llevadas a cabo tienen consecuencias. Consecuencias que el profesional asume cuando pone en marcha una medida.

5. Optimismo. En un entorno cambiante, la persona puede poner el foco de atención en los aspectos negativos de ese cambio o, por el contrario, decidir mantener su atención en las oportunidades que surgen a partir de esta situación de evolución. Por ello, es una persona que observa más allá del cambio en sí mismo para conectar con las oportunidades de esta transformación.

6. Autoconocimiento. Un profesional no solo puede conocer las características del entorno VUCA. Un escenario que le condiciona porque forma parte de él. Sin embargo, no le determina de forma absoluta en todo momento. Esta mirada a lo externo debe completarse con la fortaleza de la introspección de aquella persona que a nivel profesional alimenta su potencial y su diálogo interior.

A su vez, cuando un profesional se siente bien consigo mismo por medio de este acompañamiento constante, también acompaña mejor a quienes le rodean. Ante un escenario cambiante e incierto, el ser humano puede encontrar el arraigo de su mundo interior a través de la reflexión. Este autoconocimiento también es necesario para tomar decisiones profesionales a lo largo de la vida laboral. Por ejemplo, puede ocurrir que una persona sienta que no se encuentra en el sitio que realmente desea estar.

7. Toma de decisiones. Si una persona pospone constantemente para el futuro una decisión importante porque condiciona su elección final a un escenario perfecto, está boicoteando su nivel de acierto en el discernimiento de la elección correcta. La competencia de tomar decisiones, sin quedar eternamente anclado en la incertidumbre de otras posibles opciones, es determinante para pasar del plano de la teoría a la acción. De lo contrario, aquel que duda eternamente también traslada esta inseguridad al plano de la acción. Es una persona que toma una decisión y asume aquello que ha decidido. Es decir, no responsabiliza de un posible error a otras personas.

8. Conocimiento. En un escenario en constante cambio es importante que la persona esté informada sobre el nacimiento de nuevas tendencias, el desarrollo de nuevos recursos, la realización de diferentes estudios y aspectos clave en la materia. Por tanto, este proceso de documentación es constante. Si una persona no conoce cuál es la realidad de su sector, corre el riesgo de tomar decisiones equivocadas al distanciarse de la esencia del momento.

Por tanto, estas son las competencias profesionales necesarias para responder a un entorno incierto, complejo y cambiante como el entorno VUCA. Estas competencias incrementan el nivel de empoderamiento para alcanzar el éxito desde la creatividad, la planificación, el pensamiento creativo y la estrategia que conduce al objetivo.

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