Deudas laborales: ¿se pueden exigir al administrador?

Deudas laborales: ¿se pueden exigir al administrador?
Las deudas laborales son un problema muy grave para los empleados. En este artículo se aporta información sobre la reclamación a los administradores

Uno de los problemas más graves que pueden darse dentro de una empresa son las deudas laborales. Estas hacen referencia al dinero que los empleados de una compañía dejan de cobrar cuando esta va mal y cesa su actividad. No obstante, pocas son las personas que realmente tienen información acerca de lo que sucede en estos casos.

Por este motivo, en este artículo va a abordarse en profundidad esta temática, tratando de aclarar diferentes puntos que deben ser conocidos por trabajadores y empresarios.

Deudas laborales: qué son y cuándo se producen

Una deuda laboral es aquella que contrae la empresa con sus trabajadores cuando no les da el dinero que requieren por cualquier motivo. Es decir, si la sociedad deja de pagarle el salario a sus empleados o al despedirlos no les entrega la compensación correspondiente se estaría hablando de una deuda laboral.

Otros gastos que la empresa debería cubrir y que son considerados como una deuda laboral son la compensación de las horas extra, las dietas, los desplazamientos y los incentivos.

Pero para que estos impagos se consideren una deuda laboral deben haberse contraído posteriormente a que la empresa se encontrase en una situación de disolución. Esto es algo ambiguo, ya que en muchos casos los administradores de las empresas no actúan como es debido. Así pues, la sociedad está en una situación de causa de disolución pero esto no es conocido por los trabajadores.

No obstante, una vez que una sociedad es intervenida se revisan sus libros contables y se establece el momento en el que, efectivamente, la compañía se encontraba en causa de disolución. Ahora bien, cuando se producen estos impagos hacia los empleados de cualquier compañía lo único que estos pueden hacer es denunciar y reclamar el pago de estas deudas.

Procedimiento de reclamación

La naturaleza jurídica de una sociedad mercantil está pensada para proteger a los administradores de la misma. Por ello, en muchos casos, los trabajadores damnificados no se plantean la posibilidad de denunciar al administrador o administradores de la empresa.

De esta manera, lo que ocurre de forma más común es que los empleados se dirigen a los juzgados de lo social e interponen la demanda contra la empresa bajo su jurisprudencia. Lo más normal es que si la empresa se encuentra en una situación crítica como estado de disolución o concurso de acreedores, la deuda quede sin pagar por parte de la misma.

Por el contrario, será el Fondo de Garantía Salarial la institución que haga frente al pago de este dinero. Este fondo no siempre cubre la totalidad de la deuda, pero sí se hace cargo de una parte mayoritaria de la misma.

¿Por qué no se suele reclamar a los administradores?

El primero de los motivos por los que esto no se lleva a cabo es el desconocimiento del posible éxito que puede tener interponer una demanda contra el administrador de una empresa. Por otro lado, la mayoría de los trabajadores prefieren atenerse a la posibilidad de que el FOGASA cubra parte del dinero y no se plantean otras opciones.

Sin embargo, es muy probable que en los casos en los que se dan estos adeudos la responsabilidad pueda recaer sobre los administradores.

¿Cuándo se puede reclamar la responsabilidad de las deudas a los administradores?

Para que la responsabilidad de hacer frente a la deuda pueda reclamarse a los administradores de la sociedad es necesario que se demuestre una relación de causalidad entre la quiebra de la empresa y su gestión. Es decir, hace falta que quede demostrado que los impagos y perjuicios que se han producido sobre los trabajadores se deben a una mala gestión de los administradores.

Así pues, si se puede demostrar que la situación económica de la sociedad que ha derivado en el incumplimiento de sus obligaciones salariales se debe a un comportamiento omisivo o un incumplimiento de las obligaciones propias de un administrador, este tendrá que hacerse cargo de sus deudas.

Realmente, esto no resulta demasiado difícil de demostrar, ya que cuando una empresa se encuentra en una mala situación económica normalmente es debido a las decisiones del administrador. Si este no ha tomado las medidas oportunas para reconducir la empresa hacia una mejor situación económica es algo que se podrá demostrar fácilmente analizando las acciones de su gestión.

Otra de las razones que harán posible la reclamación al administrador es que cuando se dé la situación de impago en la compañía el patrimonio neto sea menor que la mitad del capital social. Esto puede comprobarse mediante la certificación de cuentas que las sociedades envían al Registro Mercantil.

En el caso de que estas no se encuentren registradas, una práctica, por otra parte, bastante habitual en las sociedades, habrá que requerírselas al administrador.

¿Qué afirma el Tribunal Supremo?

El Tribunal Supremo, en su sentencia de 18/7/2017, afirmó que aquellos adeudos laborales que haya contraído una sociedad podrán ser reclamados a sus administradores. Estos son tanto el administrador que aparece en los papeles oficiales de la empresa como aquellos que llevasen a cabo una gestión activa de la economía empresarial.

Por tanto, interponer la reclamación hacia el administrador es una de las opciones más viables con las que cuenta el trabajador para poder recuperar la totalidad del dinero que se le debe.

Procedimiento de reclamación a los administradores

Este procedimiento es ligeramente diferente al de las reclamaciones que se presentan al FOGASA. Para reclamar a la figura del administrador habrá que dirigirse al juzgado de lo mercantil e interponer allí la demanda.

Una de las dudas más comunes que suelen tener los damnificados es si tienen que hacer primero una reclamación a la sociedad y luego otra al administrador. La respuesta a esta pregunta es un no rotundo.

Las últimas sentencias del Tribunal Supremo hacen referencia a que los damnificados podrán denunciar a la sociedad y al administrador de manera simultánea, ya que esto les ahorrará costes y tiempo.

De igual manera, considera el Tribunal Supremo que obligar al curso de dos acciones legales solo conseguirá agravar aún más la difícil situación económica en la que se encuentre el que fue empleado de la compañía. Por otro lado, la agrupación de ambos procesos acelera los trámites y evita la saturación de los juzgados.

Por último, hay que destacar que para reclamar el pago de estos adeudos a los administradores hay un plazo límite. Dicho plazo es de cuatro años, que comienzan a contar a partir de que el administrador haya abandonado el cargo.

Es importante conocer esta información, ya que los trabajadores pueden dejar pasar algún tiempo antes de denunciar para recomponer su economía. Así pues, nunca hay que retrasar esta reclamación más de cuatro años pues, de ser así, la deuda prescribiría y no se tendría derecho alguno a cobrarla.

¿Existe la posibilidad de que los administradores eludan el pago de las deudas?

Ciertamente es una posibilidad. No tiene por qué darse el caso pero podría ser siempre que el administrador presentara la siguiente documentación:

  • Informe pericial en el que se demuestre que la compañía tenía un patrimonio neto superior a la mitad del capital social en el momento en el que comenzaron a incumplirse las obligaciones de pago.
  • Ejecución de medidas efectivas. Esto es realmente difícil de demostrar, pero no imposible. Si el responsable demuestra que cuando se comenzó a dar un mal rumbo económico a la empresa interpuso las medidas necesarias, quedaría exento de hacer frente al pago.

No obstante, estas medidas deben ser proporcionales y razonables en actuación y momento de ejecución. Por tanto, si el administrador alega que llevó a la empresa a concurso de acreedores, pero esto fue un año después de que comenzaran a cometerse los impagos, no sería válido. El tribunal no va a determinar que esta es una medida proporcional debido al tiempo que se ha tardado en reaccionar.

¿Y si el administrador es insolvente?

Otra de las casuísticas que pueden darse durante la reclamación de responsabilidad al administrador es que este se declare en estado de insolvencia. No obstante, no será un inconveniente para el demandante.

Siempre debe tenerse claro que el administrador que sea condenado tendrá que responder con sus bienes presentes y futuros. Por tanto, si en el momento en el que se lleva a cabo la denuncia esta persona o personas se declaran insolventes, solo será una cuestión de tiempo que se cobre el dinero de la deuda.

Estos responsables deberán saldar la deuda, por lo que en el futuro el Estado se encargará de embargarles bienes, cuentas bancarias, salarios o cualquier otra fuente de ingresos que pudiesen tener.

Contar con profesionales

Aunque es cierto que para las reclamaciones inferiores a dos mil euros no es necesario contar con los servicios de abogados ni procuradores, lo más recomendable siempre es obtener ayuda y asesoramiento profesional.

Sobre todo, si se tienen dudas o reparos a la hora de reclamar las deudas laborales, contar con la visión de un experto en estos temas puede ser un gran alivio para el damnificado. Él sabrá qué es lo que hay que hacer y podrá aportar información acerca del tiempo que durará el proceso y cómo será en líneas generales.

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