Economía circular digital

Economía circular digital
Las TIC economía circular son un elemento muy importante en el sistema productivo actual. Permiten la reutilización de recursos de forma rápida y segura

Las TIC economía circular (concepto al que se suele aludir con «circularidad») es un sistema económico destinado a minimizar el desperdicio y aprovechar al máximo los recursos. En un sistema circular: la entrada de recursos y el desperdicio, las emisiones y las fugas de energía se minimizan al ralentizar, cerrar y reducir los bucles de energía y materiales. Esto se puede lograr a través del diseño, un buen mantenimiento, reparación, reutilización, remanufactura, restauración y reciclaje de larga duración. Este enfoque regenerativo contrasta con la economía lineal tradicional, que tiene un modelo de producción «tomar, hacer, disponer».

Los defensores de la economía circular sugieren que un mundo sostenible no significa una bajada en la calidad de vida para los consumidores, y puede lograrse sin pérdida de ingresos o costes adicionales para los fabricantes. El argumento es que los modelos de negocio circulares pueden ser tan rentables como los modelos lineales, lo que nos permite seguir disfrutando de productos y servicios similares.

Intuitivamente, la economía circular parece ser más sostenible que el sistema económico lineal actual. La reducción de los recursos utilizados, los nativos digitales y el desperdicio y las fugas creadas, conservan los recursos y ayudan a reducir la contaminación ambiental. Sin embargo, algunos argumentan que estas suposiciones son simplistas; que ignoran la complejidad de los sistemas existentes y sus posibles compensaciones. Por ejemplo, la dimensión social de la sostenibilidad parece abordarse solo marginalmente en muchas publicaciones sobre la economía circular. Hay casos que pueden requerir estrategias diferentes o adicionales, como la compra de equipos nuevos y de mayor eficiencia energética.

En una economía circular, los materiales son más duraderos y más fáciles de reparar, reutilizar y reciclar, mientras que los residuos se convierten en un recurso. Además, los procesos, desde la producción hasta la gestión de residuos, se hacen más eficientes cada año. Los modelos de negocio innovadores permiten a las empresas crear valor mediante la venta de servicios en lugar de productos. Las tecnologías digitales serán fundamentales para lograr este cambio sistémico. La Unión Europea (UE) debe aprovechar al máximo las soluciones digitales en beneficio de una economía circular. Esto requiere abordar las barreras para su aceptación, permitir el libre flujo de datos a través de las fronteras, fomentar la confianza en la economía de datos y maximizar las sinergias entre las agendas de la economía digital y circular.

Los beneficios de la digitalización para una economía circular

La creación, extracción, procesamiento y uso compartido de datos habilitados por tecnologías digitales como sensores, dispositivos conectados y una profunda ventaja competitiva TIC conducirá a un uso más inteligente de los recursos. Al proporcionar datos sobre el estado de los componentes en tiempo real, los sensores colocados en productos como neumáticos y elevadores permiten a las empresas anticipar fallos; y saber cuándo mantener, reemplazar o reparar componentes. Esto permite el mantenimiento predictivo y extiende la vida útil de un producto.

Las empresas también pueden vender productos como un servicio mediante el uso de sensores para controlar su uso. Los usuarios pagan una tarifa basada en el consumo, mientras que las empresas conservan la propiedad del producto. Esta es una asociación mutuamente beneficiosa: las empresas reciben un flujo continuo de ingresos y tienen un incentivo para mantener sus productos en uso por más tiempo, mientras que los consumidores solo tienen que pagar por lo que necesitan.

Las tecnologías digitales también pueden fomentar patrones de consumo más sostenibles. Por ejemplo, las aplicaciones de teléfonos inteligentes podrían usarse para leer el pasaporte digital de un producto, brindando información sobre los materiales y recursos utilizados para su producción, junto con su durabilidad, reutilización y reciclabilidad.

La digitalización puede contribuir a eliminar algunas de las barreras que actualmente impiden el reciclaje y la recuperación de materiales. Si bien la actual falta de rastreabilidad de los productos químicos peligrosos es un impedimento para el aumento de las tasas de reciclaje, la herramienta basada en la web Chemycal utiliza un software de código abierto de cadena de código para almacenar e intercambiar información para que los usuarios puedan realizar un seguimiento de estos productos químicos en todo la cadena de suministro.

Aprovechar al máximo las soluciones digitales

Para aprovechar todo el potencial de estas soluciones, es necesario abordar primero las barreras para su aceptación. Demasiadas empresas desconocen su existencia o su potencial en términos de ganancias de eficiencia de recursos. La financiación también es fundamental. Con demasiada frecuencia, las empresas carecen de los recursos financieros para adoptar un modelo de negocio más circular. De manera similar, el acceso a los datos y su libre flujo a través de las fronteras se ve obstaculizado por una infraestructura digital insuficiente, una interoperabilidad inadecuada entre los sistemas, el bloqueo geográfico y la renuencia de las empresas y los individuos a compartir sus datos.

El marco de la política de la UE desempeña un papel en la promoción del uso de las tecnologías digitales, sobre todo de los millenials economía circular, para lograr los objetivos de la economía circular. Las partes interesadas deben poder recopilar, procesar, compartir y reutilizar datos en un entorno seguro. A este respecto, las iniciativas previstas como parte de la revisión a medio plazo del mercado único digital de la Comisión Europea del 10 de mayo de 2017 son relevantes para la economía circular.

El libre flujo de datos no personales en toda la UE podría facilitar a las empresas el análisis y la transferencia de datos y la ampliación de modelos innovadores, incluidos modelos circulares. En este sentido, se han introducido varias regulaciones recientemente: la estrategia «Construyendo una economía europea de datos», que se describe en enero de 2017, que apunta a maximizar el potencial de los datos digitales en beneficio de la economía y la sociedad, y la propuesta de un reglamento sobre la libre flujo de datos no personales emitido el 13 de septiembre de 2017. Se necesita una mejor comprensión de las implicaciones potenciales de las regulaciones, destinadas a construir una economía europea de datos, para la economía circular.

La confianza también es primordial. Para participar en prácticas de economía circular, las partes interesadas deben poder recopilar, procesar y compartir datos en un entorno fiable y seguro. Como corolario al libre flujo de datos, es crucial aclarar las circunstancias con respecto al acceso y uso de estos datos. Las partes interesadas a lo largo de la cadena de valor deben conocer las condiciones de responsabilidad, confidencialidad e interoperabilidad, y se les debe otorgar un acceso y uso justos en estas condiciones. Además, las disposiciones del Paquete de Seguridad Cibernética de la Comisión (adoptado en septiembre de 2017) que tienen como objetivo hacer que los objetos conectados sean más ciberseguros y el Reglamento General de Protección de Datos que entra en vigor en mayo de 2018 también podría beneficiar a la economía circular. Sin embargo, se requieren más garantías legales y tecnológicas para convencer a las empresas y los consumidores de que sus datos están protegidos contra las amenazas de ciberseguridad, y que pueden desarrollar y utilizar con seguridad herramientas digitales para alcanzar objetivos ambientales.

La tecnología Blockchain debe explorarse más a fondo, ya que puede ayudar a obtener un mayor conocimiento sobre los ciclos y procesos de los materiales a través de la cadena de valor y permitir compartir datos en un entorno seguro. Lanzado en febrero de 2018, el Observatorio y Foro de Blockchain examinarán el potencial de esta tecnología. Sería bueno considerar también su impacto en el medio ambiente. Dado que la Comisión planea destinar 340 millones de euros a proyectos que usan tecnología blockchain para 2020, los proyectos específicos que buscan alcanzar objetivos de economía circular también podrían tener muchos otros beneficios.

Las plataformas en línea permiten la creación de modelos de economía colaborativa (que favorece los millenials empleo) mediante los cuales los consumidores pueden compartir, intercambiar, comprar y vender productos o servicios nuevos o usados. Los productos no utilizados encuentran una nueva vida en lugar de ser descartados, mientras que los consumidores pueden ganar o ahorrar algo de dinero extra. La Comisión reconoció el vínculo entre las plataformas en línea y la economía colaborativa al conectar su ‘Agenda Europea para la Economía Colaborativa’ con su Comunicación sobre ‘Plataformas en línea y el Mercado Único Digital’, emitida respectivamente en junio y mayo de 2016. Ambas mencionan la necesidad de aumentar la confianza de los consumidores en estas plataformas, incluso mediante la introducción de medidas de protección del consumidor más estrictas. La sensibilización sobre los beneficios ambientales de estas soluciones también podría apoyar su aceptación por parte de los consumidores y empresarios.

La mejora de las habilidades digitales requiere inversiones adicionales, como se destaca en la revisión a medio plazo del mercado único digital. Se deben hacer mayores esfuerzos para garantizar que los empresarios que deseen desarrollar modelos de negocios circulares puedan adquirir las habilidades digitales necesarias.

En resumen, la transición hacia un uso más inteligente de los recursos solo avanzará si los europeos aprovechan al máximo la digitalización. Esto implica comprender los vínculos y explotar las sinergias entre las agendas de la economía digital y circular. La UE debe promover el uso inteligente de datos y soluciones digitales con el fin de fomentar la transición hacia una economía circular. Si Europa no se mueve en esta dirección, se perderán las oportunidades para cerrar los bucles de material y mejorar los procesos. Podrían surgir iniciativas fragmentadas, pero un verdadero cambio sistémico seguirá siendo difícil de alcanzar.

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