Ikigai: el porqué de las empresas

Ikigai es un término japonés que se utiliza para identificar lo que motiva a empezar un día. Para los japoneses, este concepto es muy amplio y antiguo

Ikigai es un término japonés que se utiliza para identificar lo que motiva a empezar un día. Para los japoneses, este concepto es muy amplio y se aplica en su cultura desde hace muchos siglos. Se puede resumir como el propósito de esa energía que impulsa a que una persona se levente por la mañana.

¿Qué es ikigai?

La palabra japonesa ikigai no tiene una traducción precisa al español, pero su significado viene a decir algo así como aquello por lo que merece la pena vivir. Según los nipones, todas las personas albergan uno varios deseos o motivaciones profundas, aunque todavía no lo sepan.

El origen de esta terminología está en una pequeña isla nipona, Okinawa, donde residen los habitantes más longevos del planeta, ya que llegan a tener más de 100 años. Su secreto es vivir con pasión e intensidad, estableciendo firmes objetivos diarios. Siguen a rajatabla el dicho de Confucio, de que si se desempeña una labor que realmente apasiona, no será trabajar, sino disfrutar.

¿Qué es el efecto Shinkansen y cómo afecta al mundo empresarial?

Este fenómeno, conocido también como el milagro japonés, tiene su origen entre la década de los 60 y la de los 80, y es una manera de gestionar las crisis tanto empresariales como personales. Consiste en desarrollar una transformación plena, como la que vivió Japón a mitad del siglo XX para reconstruirse tras las Segunda Guerra Mundial.

Con él se muestra que, si se pretende conseguir una transformación completa, no se pueden hacer solo pequeños retoques, sino que hace falta un cambio profundo.

El cóctel que forman el efecto Shinkansen e ikigai se resume en la expresión ganbarimasu. Es decir, para conseguir un objetivo hay que esforzarse al máximo.

Ikigai: clave para el desarrollo personal y el profesional

Esta es una fórmula perfecta para que se pueda desarrollar el talento. Solo si se tiene claro a dónde se quiere ir, se podrá escoger cómo utilizarlo y desarrollarlo.

Cualquier propósito que tenga una persona, tendrá un impacto directo en varios aspectos de su felicidad. En muchas ocasiones, la frustración tiene su origen en no actuar en base a una serie de principios y valores. Con el propósito, una persona puede enfocarse en lo que quiere hacer tanto en su vida profesional como en su vida personal.

Un estudio del Harvard Business Review consigue demostrar que cuando los trabajadores están conectados con su propósito y con el de la organización, su motivación aumenta de manera exponencial.

¿Cuál es el coste de no hacerlo?

  • Se pueden desaprovechar los talentos. Si no se actúa en base a un propósito, no se utilizará de manera eficiente el talento.
  • Se trabajará de manera individual y no en equipo. Una organización que no tiene un objetivo visible y claro para los trabajadores hará que estos trabajen de manera egoísta y particular, porque no se reconocerán como parte de un todo más importante.
  • La desmotivación aumentará considerablemente. Si no se tiene un objetivo, las personas no reconocerán el impacto real de su trabajo y eso les desalentará. Cuando se trabaja sabiendo por qué se hace, mejora el compromiso para conseguir los objetivos de la empresa.

¿Cómo implementar una estrategia de gestión y desarrollo del talento?

  • Identificar las pasiones. Cuando una persona sabe lo que le gusta, puede reconocer su propósito. Con una meta clara es más fácil hacerlo de manera alineada con las pasiones.
  • Confirmar los valores. Los valores representan las raíces de una persona. Si esta los tiene presentes, le ayudarán a caminar hacia su propósito verdadero.
  • Los resultados imprimen satisfacción y facilitan que se tome el camino deseado en una carrera, planteando estrategias para alcanzarlo.
  • Aúna las metas individuales con las del equipo. Si las metas de todos están en armonía con la organización, el impacto personal es mayor. Redefine las metas particulares y su trascendencia para con el objetivo general.
  • Se recompensan los comportamientos en línea con la finalidad. Los indicadores clave de rendimiento no solo deben premiar los objetivos tácticos, sino que también han de prestar atención a los propósitos estratégicos que se resuelven a largo plazo.

Explicar el éxito en el seno de un equipo y redefinirse como tal con un objetivo común.

¿Cómo afecta a los emprendedores el ikigai?

Tal y como se está apreciando en el artículo, el ikigai es un concepto de equilibrio y desarrollo profesional que está íntimamente ligado a la realización y el desarrollo personal. Este término empresarial habla de las competencias y habilidades de una persona que son cruciales y el resultado de la intersección de lo que el mercado o el mundo demandan.

En Occidente no tenemos una sola palabra con la que denominar al proceso de convertir una afición en una profesión. Como emprendedor o profesional autónomo, es cada vez más posible conseguir este ikigai debido a la gran cantidad de oportunidades actuales para comenzar por cuenta propia.

Diagrama de Venn

La representación tradicional del ikigai nipón es con un diagrama de Venn. Esta imagen se dibuja mediante un sistema de círculos que se cortan unos a otros. Por ejemplo, este diagrama se puede utilizar para hacer una criba curricular en la que el interés sea el total de trabajadores con diferentes competencias y conocimiento de varios idiomas.

De la misma forma, cada nivel añadido puede aportar una gran diferenciación frente a otros candidatos. Si se está buscando a un candidato específico, puede entrañar mucha dificultad. Por este motivo, a continuación, se describen los cuatro componentes básicos del ikigai.

Fundamentos del ikigai

En un folio se deberían colocar los siguientes pilares, cada uno dentro de uno de los círculos:

1. Lo que gusta hacer

En el siglo XIX, el trabajo se entendía como una resignación y algo que había que hacer. No se entraba a cuestionar si la tarea gustaba o no. Pero a lo largo del siglo XX, esta orientación comenzó a cambiar y los estudiantes pudieron escoger, en base a sus gustos, diferentes carreras profesionales.

En pleno siglo XXI, el mercado laboral se presenta como algo vocacional y se escoge en qué se quiere formar cada persona.

Al establecer los dos siguientes círculos secantes y que corten al primero, se colocan estos dos elementos:

2. Aquello en lo que se es bueno

Existen algunas actividades que a unas personas se les pueden dar bien de forma natural o porque tengan una gran experiencia. Unas personas tienen un talento innato para los negocios y otras han necesitado emprender en varias ocasiones para conseguir su objetivo. Al conjunto que se define entre el primer círculo y este, el ikigai lo denomina pasión.

3. Aquello por lo que una persona está dispuesta a pagar

Un círculo secante a los dos círculos anteriores englobará las aficiones de una persona. Por ejemplo, en este lugar podrá aparecer la redacción de sinopsis, pues la lectura es un hobby de muchas personas y por lo que pagan. Por tanto, en el espacio en el que se cruzan los círculos dos y tres, aparecerán las posibles profesiones.

Los tres conceptos descritos hasta ahora, a pesar de que están relacionados, no tienen por qué coincidir. Es decir, es posible ser perspicaz en el trabajo con una base de datos, pero que esto aburra enormemente a un profesional.

Por eso, una vez que aparecen estos tres elementos, aún se puede añadir un cuarto pilar:

4. Lo que el mundo necesita

La actividad que una persona escoja debe tener cierta demanda. En caso contrario, aunque se tenga una capacidad extraordinaria, eso no aportará valor. El ikigai cierra los círculos con la misión personal y la vocación.

¿Es posible encontrar el ikigai?

La realidad es que sí es posible, pero la complejidad para encontrarlo reside en que es necesario alcanzar un equilibrio entre los cuatro pilares mencionados anteriormente, sin olvidar que cada uno de ellos también tiene su propia complejidad. Una vez que se ha presentado este argumentario, un emprendedor o profesional autónomo tiene diferentes oportunidades con las que desarrollarse personal y profesionalmente. De esto es de lo que trata el concepto nipón que se ha desarrollado durante todo el artículo: de que las personas sean felices.

La gran mayoría de las personas se encuentran en uno o dos de los puntos clave descritos para el diagrama anterior. Cuando una persona tiene trabajo, se encuentra en lo que el mundo necesita. Además, es probable que sea bueno en ello. Pero que le guste y que disfrute con ello es algo más complejo de conseguir, aunque puede conseguirse.

Las actuales técnicas de gamificación amplían conceptualmente lo que es divertido a ámbitos que anteriormente no lo eran. Esto añade un nuevo apartado en el ikigai. Otra de las alternativas es el emprendimiento, ya que hace que se pase de algo que gusta y motiva, a una profesión remunerada.

Por otro lado, se puede ampliar el ámbito en el que una persona es competente gracias a la formación en aquello en lo que no tenga demasiada habilidad. Lo que es más complejo es que el trabajo de una persona se convierta en un hobby por el que pagaría, aunque tampoco resulta algo imposible.

En definitiva, el ikigai o el hecho de tener un propósito en la vida junto con buenas conexiones sociales, es la clave para tener una vida sana y feliz.

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