¿Innovación o invención?

#innovación #gestión de la innovación #creación de valor. Se trata la relación entre estos conceptos tan estrechamente vinculados en la empresa. Más info:

La innovación es una vía que potencia, a gran escala, el desarrollo y el perfeccionamiento empresarial. Este concepto está estrechamente relacionado con la capacidad creativa que poseen todos los seres humanos y con los prototipos o productos que surgen de su invención.

Es por ello por lo que la gestión de la innovación es uno de los particulares que deben ser priorizados desde la dirección de la innovación. Gracias a este conjunto de prácticas, las ideas novedosas que se generan, de ser factibles, se transforman en productos o servicios de calidad altamente demandados por los clientes potenciales de un negocio.

No todo elemento que se crea en el seno de una empresa se debe considerar innovación

Es necesario tener presentes algunas definiciones que guardan estricta correlación con la concepción de innovación. Son los casos de la creatividad y la invención, de las cuales depende. Pero, por sí solas, la invención y la aplicación de la creatividad no tienen por qué resultar en una innovación.

Una innovación, según la RAE, supone alterar algo a partir de la introducción de novedades que mejoren su desarrollo. Si se traslada al ámbito empresarial, este proceso de mejora se da con el objetivo de crear valor(mejorar algún proceso de la organización, ya sea administrativo o productivo, o los propios productos o servicios, por ejemplo).

En síntesis, puede darse la innovación sin invención y viceversa; el auténtico reto, por tanto, es convertir una invención en innovación mediante la generación de algún valor basado en una solución novedosa. Se repasan a continuación estos dos conceptos relacionados aplicados al espectro significativo empresarial.

¿Qué es la invención?

La invención se vincula con los procesos que se deben llevar a cabo para diseñar y elaborar eficazmente un prototipo funcional que resulte altamente operativo y atractivo para los usuarios o empleados, así como viable para el fabricante o prestador de servicios. De este modo, la invención se entiende como el resultado dematerializar una idea original y creativa.

¿Qué es la innovación?

El término innovación tiene una especial relevancia para las empresas en general. Y es que este concepto está arraigado a la propia fuerza empresarial. Se puede entender como la capacidad que tiene un negocio o una corporación de hacer posible que una idea creativa comience a formar parte del mercado.

En otras palabras, es la habilidad que se posee en una empresa para crear productos originales, fundamentados en una idea creativa, para su posterior comercialización. De esta forma, la idea creativa evoluciona, pasando a ser considerada como un invento del negocio (que es una innovación por las mejoras que introduce con respecto a una versión anterior o por cubrir un nicho desierto).

Relación entre invención e innovación

Estos dos términos se relacionan entre sí. Por otra parte, es común que se active el pensamiento creativo ante la presencia de dificultades o cuando existen necesidades para encontrar una solución ideal a dicho escenario.

Esta actividad creativa, sea de urgencia o no, igualmente se lleva a cabo a partir de la invención y la innovación, conceptos que encuentran sus cimientos en ella para existir. En el terreno empresarial, al surgir una nueva idea de alta calidad, esta ha de poder convertirse en un producto o un servicio de valor, tanto para los clientes como para la empresa.

Asimismo, se debe destacar que la invención se distingue por tener implícito un alto grado de creatividad. Al comparar esta actividad con el proceso creativo resulta más precisa, pues como su propia concepción enuncia, trata de llevar a la práctica o hacer realidad una propuesta de solución determinada.

La innovación está constituida por la creatividad y la invención; así, se distingue por presentar rasgos o aspectos múltiples. Pero de esta concepción es digno destacar que tiene características únicas y que se relaciona con el conocimiento de las necesidades y las exigencias de la audiencia, el dominio del mercado y la orientación empresarial, lo que hace posible que se creen productos o servicios que resulten útiles o, simplemente, atractivos por su renovada funcionalidad.

Teniendo en cuenta la relación existente entre estos conceptos, se recalca que no todo elemento que se crea en una organización se debe considerar como innovación. Para clasificarlo en este rango, además de trascender la mera invención, el proceso de producción o ejecución asociado a su materialización debe ser factible para la empresa. Del mismo modo, tiene que gozar de aceptación por parte del mercado.

La creatividad en el ámbito empresarial

La conocida creatividad empresarial está relacionada con la proyección que tiene la empresa hacia el exterior y con el valor y responsabilidad que tienen los productos y los servicios que ofrece. Se pueden mencionar los siguientes rasgos de este tipo de creatividad:

  1. Debe reportar valor tanto para el mercado como para la audiencia. Por lo tanto, no solo el creador se debe beneficiar con el resultado de la creación.
  2. Las nuevas creaciones tienen que ser originales y novedosas.
  3. El proceso creativo involucra varias fases, las cuales tiene que sobrepasar la concepción y estar orientado a la materialización o la práctica.
  4. La idea que se genera debe ser viable y tangible para la empresa.

La novedad debe generar valor y ser sostenible en el tiempo, si no se queda en la invención (u ocurrencia)

El proceso de innovación tiene implícita la aplicación del pensamiento creativo y la invención. Sin embargo, para que una ocurrencia pase a ser una innovación, desde el punto de vista empresarial, además de ser creativa y original debe aportar valor a los clientes potenciales de la empresa y para el público en general. Asimismo, la empresa debe obtener beneficios, de diferente índole, asociados a su creación y a su comercialización. Si se habla de una innovación orientada a mejorar un determinado proceso de negocio, el valor a asociado se traduce en un incremento de la efectividad o en la optimización de los recursos necesarios para dar soporte a dicho proceso.

Resulta esencial potenciar los niveles de creatividad en la empresa, ya que, conjuntamente, se aumenta el poder de acción en la institución. Para ello, se debe favorecer un clima inclusivo, colaborativo y de intercambio con el fin de cumplir con los objetivos operativos propuestos por la empresa; también se estimula el surgimiento de ideas novedosas y revolucionarias que traten de darles la mejor solución posible a los principales problemas que arrastra la organización (o a aquellas necesidades detectadas que, si bien no suponen un problema en el presente, pueden hacerlo a largo plazo).

Tales ideas, posteriormente, deben atravesar varios procesos de tratamiento, entre ellos la invención. En esta fase se trata de crear un prototipo o modelo eficiente que sea altamente comercial y cuyo desarrollo resulte factible y rentable para la empresa. De este modo, para que un producto se clasifique como innovación, además de ser original, debe ser altamente práctico y resultar asequible en términos de desarrollo, distribución, requisitos posventa, etc.

Por lo tanto, para trascender la fase de invención se tienen que idear propuestas de soluciones originales para introducirlas en el mercado. Una vez posicionadas en este, deben aportar beneficios tangibles a los usuarios. De este modo, no solo se favorecerá la contabilidad de la empresa, sino su visibilidad y su reputación en el mercado.

Las ideas en una empresa no sirven de nada si no son ejecutables ni aportan valor cuantificable

Como parte del proceso creativo deben surgir ideas de valor tanto para la empresa como para sus clientes. Estas propuestas deben poder ejecutarse haciendo un uso eficiente y oportuno de los recursos y del personal. Al mismo tiempo, al ubicarse en el mercado deben satisfacer la demanda existente.

En la empresa se deben tener en cuenta los principales problemas que afectan a su clientela, así como sus necesidades más apremiantes, con el objetivo de crear soluciones que se ajusten a sus exigencias y que a la vez sean asumibles por la institución y generen rentabilidad.

Resulta fundamental lograr que las ideas que surjan sean ejecutables y, a su vez, aporten un valor cuantificable al negocio. Para ello, es preciso desarrollar políticas que potencien un modo de pensar diferente y que sean aplicables a múltiples escenarios o contextos para encontrar la solución más viable que pueda darle la empresa a un problema.

Igualmente, hay que garantizar que se lleven a cabo las propuestas identificadas. Estas deben ser ofertadas a los clientes para monitorizar su impacto y el grado de aceptación, así como para desarrollar procesos de mejora que se puedan controlar y sistematizar a lo largo del tiempo. Esta sistematización favorecerá el afianzamiento de la innovación y su permanencia en la cultura de la organización.

La #innovación #gestión de la innovación #creación de valor. son conceptos que se encuentran interrelacionados. De su relación depende, en gran medida, la creación de soluciones novedosas y creativas que resulten rentables tanto para la empresa como para sus clientes y que cubran unas necesidades no detectadas por otra iniciativa de la competencia o que, si han sido inferidas, no hayan sido solucionadas mediante la creatividad ejecutable.

 

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