Los puntos ciegos de la estrategia

Cuando conducimos el 90% de la información que recibimos del entorno nos llega a través de la vista, por lo que ésta es fundamental a la hora de circular con un vehículo y por eso los puntos ciegos o ángulos muertos de la visión son uno de los grandes enemigos del conductor. Cuando conducimos un vehículo nuestra visión no cubre todas las direcciones. Siempre hay un peligroso ángulo muerto que no controlamos con el consiguiente riesgo de accidente.

Las estrategias de las empresas también tienen muchas veces puntos ciegos, que también pueden tener un coste muy elevado. Hacen que las compañías inviertan excesivamente en proyectos ruinosos, no aprovechen las oportunidades que se les presentan y comentan errores que pueden llegar a ser fatales. Las compañías más exitosas llevan años cuidando de identificar los puntos ciegos de sus estrategias e introducir mecanismos para asegurar que no generen ningún daño. Michael Porter fue el primero en hablar de los puntos ciegos de las estrategias para explicar cómo los viejos conocimientos y asunciones arraigadas en la empresa pueden ser un freno a la hora de incorporar cambios y nuevos modelos y conceptos que hagan avanzar a la organización. Fue Benjamin Gilad el que toma este concepto y desarrolla un método para analizar esos puntos ciegos, que nos hacen definir estrategias de negocio sin ver con nitidez todos los riegos y oportunidades del mercado.

A pesar de que las organizaciones hacen una investigación cuidadosa antes de tomar decisiones, el riesgo de equivocarnos con nuestras decisiones es alto. Incluso el incremento de la capacidad para trabajar con más y mejores datos e información propiciado por la irrupción del data science en el mundo de la empresa, no elimina las lagunas de información sobre el que deberemos construir nuestro entendimiento y tomar importantes decisiones, ni el riesgo de no haber considerado adecuadamente posibles puntos ciegos de nuestras decisiones. De hecho, a menudo, es sorprendente cómo en muchas ocasiones se omite algo importante o no se consideran alternativas relevantes y, como resultado de todo ello, al final se toman decisiones erróneas porque no se tienen en cuanta posibles "puntos ciegos" que no están dejando ver una foto completa de la realidad antes de decidir. Una causa común de estos puntos ciegos de las empresas es el llamado “perjuicio del juicio”, que surge cuando los directivos tienen visiones excesivamente estrechas de su industria, subestiman las capacidades de sus competidores, no ven cómo está cambiando el paisaje competitivo, etc.

El análisis de puntos ciegos puede ayudar a evitar estos riesgos, descubrir deficiencias y facilitar el acierto en la toma de decisiones. Decía Gilad, que los puntos ciegos pueden manifestarse de tres maneras. El primer caso se da cuando la dirección de la empresa es completamente ignorante de temas estratégicamente importantes. Ahí tenemos, por ejemplo, el caso de la gestión de las cajas de ahorro en España donde muchos perfiles con escasos conocimientos financieros debían decidir sobre el futuro de entidades, empleados y clientes en el contexto de la gravísima crisis financiera global que arrancó en 2007.  El segundo caso, posiblemente uno de los más frecuentes, se da cuando la dirección es consciente de cuestiones estratégicamente importantes, pero no las interpreta correctamente.  En ello suele influir la falsa seguridad generada por el éxito de decisiones pasadas. A medida que acertamos con nuestras decisiones, estaremos cada vez más seguros sobre nuestras estrategias de decisión, nos volveremos más confiados y nos parecerá incluso hasta más sencillo tomar la decisión adecuada, al cambiar nuestra actitud hacia la necesidad de profundizar en el análisis y reforzarse determinadas visiones incompletas del mercado, clientes y competidores. Por último, está el caso de la dirección que es consciente de los problemas derivados de tener determinadas suposiciones e interpretaciones desactualizadas, pero lo descubre demasiado tarde y, como resultado, también actúa demasiado tarde.

El análisis de puntos ciegos es una herramienta útil para comparar la toma de decisiones interna de la empresa en el pasado (factores relevantes, contexto, etc.) y se compara con una visión externa de las decisiones (opiniones de analistas, medios de comunicación, entrevistas, etc.). Del contraste y contradicción entre estos dos análisis surge la inferencia e identificación de los puntos ciegos de la toma de decisiones estratégicas de la organización.  Despertar y ser conscientes de que se están asumiendo determinadas hipótesis y concepciones equivocadas de la realidad es el primer paso para abandonar la trinchera de los perjuicios que nublan nuestro entendimiento de la realidad empresarial. Además de las ideas desfasadas, las características y la mentalidad del liderazgo y del grupo y su escasa predisposición a adoptar nuevas ideas son las causas habituales de estos puntos ciegos. La presión del grupo es también un factor que lleva a una excesiva conformidad y a no dudar, ni cuestionar determinados planteamientos por la poderosa razón de que siempre se ha hecho así. Las industrias se están volviendo cada vez más complejas y la competencia global está creciendo y todo ello cada vez ocurre a mayor velocidad: lo que era una start-up hace unos pocos años hoy es una compañía global cotizada, ese viejo líder del mercado desaparece porque no ve venir los cambios, etc. Por eso las empresas que estarán mejor preparadas para sobrevivir en este entorno serán aquellas que hayan tomado las precauciones apropiadas, reforzando sus equipos con talentos y puntos de vista que enriquezcan la toma de decisión y que mantenga cierta tensión inconformista y de exigencia crítica a la hora de tomar decisiones. Sólo así conseguiremos ampliar el campo de visión y evitar accidentes que nos saquen de la carretera.

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