¿Qué se espera de la nueva LCCTE?

La ley sobre el cambio climático, prevista para la agenda de los próximos años, tiene en cuenta la transición económica y presenta unos objetivos básicos

La Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica (LCCTE) tiene dos grandes objetivos, uno de ellos para la denominada Agenda 2030 y otro para la Agenda 2050. Esta normativa recoge los aspectos ambientales que se señalan en el Pacto Verde Europeo y se espera que aflore a lo largo de los próximos meses.

Aspectos fundamentales de la LCCTE

La LCCTE elabora un plan de energía del clima basado en un modelo económico descarbonizado. Aportará importantes mejoras en el medioambiente gracias a las competencias que va a asumir el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto demográfico. A continuación, se enumeran y explican las características más importantes de esta nueva ley.

Objetivos

Como se ha mencionado al inicio del post, esta norma abarca dos objetivos muy claros que engloban en su interior una amplia serie de propuestas. El primero de ellos, encaminado a cumplir con la Agenda 2030incluye varias e importantes medidas.

En primer lugar, busca que la energía sea renovable en España al menos en un 70 % de su totalidad. A su vez, especifica que se debe conseguir un 35 % de mejora sobre la eficiencia energética con respecto a la que posee actualmente. También, que, por lo menos, el mismo porcentaje (un 35 %) del gasto energético se origine de fuentes de energías renovables.

Con respecto al segundo grupo de objetivos, hay que resaltar que las metas son un poco más ambiciosas, ya que se espera que, para el año 2050, haya un sistema eléctrico que sea 100 % renovable en España.

Novedades que incluye la ley

Esta norma cuenta con novedades muy relevantes que intentan paliar el cambio climático. En primer lugar, se incentiva la movilidad eléctrica (un factor que ya se está teniendo en cuenta en muchas ciudades españolas). Por otro lado, pretende llevar a cabo una gestión más adecuada y eficaz en relación a tres aspectos: la sostenibilidad de las costas y el uso del agua, la planificación del desarrollo urbanístico y la sostenibilidad de los bosques.

Además, también aspira a proteger la biodiversidad y fortalecer la seguridad alimentaria, ya que muchos de sus procesos de fabricación y elaboración inciden directamente en el cambio climático. Por último, aparte de impulsar la eficiencia energética y las energías renovables, esta ley espera reducir los gases de efecto invernadero.

Debido al importante incremento de las temperaturas en la actualidad, los objetivos que se recogen en la LCCTE no son solo europeos, sino mundiales. En definitiva, se busca, con carácter general, reducir la contaminación y comenzar a utilizar energías limpias.

¿Cómo se van a conseguir los objetivos de la LCCTE?

Para cumplir las metas del llamado Pacto Verde Europeo, tanto ciudadanos como gobernantes deben hacer un gran esfuerzo. La ejecución de todas las propuestas y medidas a seguir para usar las energías renovables y disminuir los gases de efecto invernadero se ha enfocado de diferentes formas.

Para la Agenda 2030

La herramienta más conocida para el año 2030 es la de la «fiscalidad verde». Esta nueva modalidad tributaria premiará a los contribuyentes y a los empresarios que adopten las medidas previstas en la LCCTE. Mientras tanto, las actuaciones que hasta ahora están normalizadas y que no contribuyen a paliar el cambio climático e inciden sobre nuestra salud saldrán mucho más caras.

Además, van a salir a la luz diferentes planes relacionados con la energía y el clima con carácter nacional que ayudarán a cumplir los objetivos del pacto. Así, para conocer el resto de estas valiosas herramientas, habrá que esperar a que dichos planes nacionales adopten decisiones más concretas y específicas relacionadas con cada sector laboral.

Para la Agenda 2050

Los objetivos para el año 2050 son más ambiciosos. Además de que el sistema eléctrico proceda únicamente de fuentes de energías renovables, se espera que las emisiones se reduzcan, con respecto al año 1990, en un 90 %. Para entonces, los automóviles deberán producir cero emisiones. De hecho, la Unión Europea espera que este aspecto se cumpla, como muy tarde, en el año 2040.

Poco se sabe todavía de las herramientas concretas que serán necesarias para el cumplimiento de las metas del año 2050, ya que los objetivos deberán adaptarse, a lo largo de los años, a los nuevos avances tecnológicos que se produzcan, a las normativas europeas y a los diversos acuerdos internacionales que puedan surgir. Por lo tanto, estas metas quizás sean modificadas en un futuro.

Por otra parte, tampoco se han especificado las medidas que se van a impulsar para renovar los vehículos que no cumplan con la exigencia de las cero emisiones. El único punto de la LCCTE que se ha concretado un poco más es la «descarbonización a 2050». Esto implica que, para ese año, haya un parque de automóviles comerciales y particulares que no emitan dióxido de carbono.

¿Cómo está siendo la transición al Pacto Verde Europeo a día de hoy?

Lo mostrado hasta ahora son los diferentes planes de futuro que se tienen para frenar el cambio climático enfocados desde un punto de vista legal. Sin embargo, a día de hoy, muchas ciudades españolas ya están adoptando varias medidas para frenar los efectos de los gases de efecto invernadero, la contaminación y el cambio climático.

De hecho, ya se habla de una revolución de la movilidad, puesto que es en las grandes ciudades donde se genera el mayor porcentaje de las emisiones de dióxido de carbono. Este factor es el que provoca que la Ley de Cambio Climático y Transición Ecológica, aunque contiene diversas medidas generales, se centre mucho más en los núcleos urbanos.

En concreto, los núcleos urbanos que cuentan con un número igual o mayor a 50 000 habitantes son los que más deben luchar por implantar los distintos aspectos de la nueva normativa y frenar el cambio climático.

Aunque para 2030 se espera que estas ciudades y otras zonas de España hayan creado ya las llamadas zonas de bajas emisiones, hoy en día, se están teniendo en cuenta otros aspectos.

Así, en numerosas localidades españolas se está facilitando a los ciudadanos formas de transporte mucho más ecológicas. Por ejemplo, las bicicletas (con la creación de carriles bici), a pie (con la peatonización de centros urbanos) o el patinete eléctrico, para el cual se han creado aplicaciones y normativas en distintos núcleos.

De este modo, se está impulsando un transporte limpio, sostenible y respetuoso con el medioambienteque se puede categorizar dentro de esta revolución de la movilidad en las ciudades.

Por otro lado, también es importante destacar que se están creando y ampliando los puntos existentes de recarga eléctrica de automóviles. Con la mejora de estas infraestructuras, cada vez son más los ciudadanos que apuestan por un vehículo no contaminante

Otro punto a tener en cuenta es el uso del transporte público, el cual se está modernizando a nivel general, ya que cada vez hay más ciudades donde estos vehículos son eléctricos.

Beneficios en la potenciación de las energías renovables según la LCCTE

En la actualidad, se está produciendo ya una transición hacia el uso de las energías renovables. De acuerdo con el Pacto Verde Europeo, la potenciación de estas energías sienta la base para poder alcanzar todas las demás metas.

La importancia de la transición energética se debe a que, por ejemplo, de nada sirve impulsar las energías renovables si no se limitan la extracción y el uso de combustibles fósiles en las empresas. Del mismo modo, tampoco sería eficiente electrificar los vehículos si sus fuentes principales fueran contaminantes.

La LCCTE es, en resumen, una ley muy ambiciosa, ya que las metas necesarias para frenar el cambio climático y las acciones que lleven a cumplir los distintos aspectos internacionales impuestos se están realizando de forma algo tardía.

Esta normativa responderá a los compromisos que tiene España con respecto a la Unión Europea para cumplir el Acuerdo de París y para, de cara a 2050, descarbonizar la economía. Todas estas decisiones traerán ventajas a nivel económico, de salud y numerosos beneficios para el planeta.

​En cuanto a los beneficios sobre la salud, se estima que el procedimiento de descarbonización, principalmente en los núcleos urbanos, se reflejará en la disminución de muertes prematuras que se producen cada año a causa de la contaminación en un 25 %.

Como ya se ha mencionado, los puntos fundamentales son las energías renovables, la movilidad sostenible, la disminución de gases de efecto invernadero y la reducción de la contaminación. Aunque hay dos límites temporales impuestos (2030 y 2050), algunas medidas ya se están impulsando.

Además, la ley de cambio climático prevé una transición justa a través de diferentes estrategias que deben especificarse para los sectores que más se verán afectados. Por ejemplo, las comarcas que se vean obligadas a cerrar sus minas, el sector nuclear o el de las térmicas.

En definitiva, esta valiosa ley sobre el cambio climático aporta un paquete normativo que se relaciona con los planes de energía adoptados por el Gobierno español y es el resultado del acuerdo sobre la necesidad de crear una norma en materia ambiental.

 

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