Recuerda que eres polvo ……

Recuerda que eres polvo ……
El compostaje permitirá la gestión de cadáveres humanos como abono. La iniciativa ecológica brinda la opción de dar vida a los restos de una ser humano

El proceso de compostaje radica en la descomposición aerobia y la estabilización de sustratos orgánicos. Todo ello, bajo condiciones que posibiliten el desarrollo de temperaturas termófilas (entre 50 y 70 grados centígrados).

Las mencionadas temperaturas se originan por la generación de energía calorífica de origen biológico. De ella se obtiene un producto libre de patógenos y semillas, que puede aplicarse al suelo de manera beneficiosa.

Como causa de la acción de los microorganismos, se consume oxígeno y se genera dióxido de carbono, calor y agua. El sistema requiere, pues, aire que puede abastecerse por volteo de la pila o por sistemas más intrincados como la aireación con un soplante.

La aireación tiene dos funciones:

  1. Brindar oxígeno a los microorganismos.
  2. Regular el exceso de humedad que se produce por la evaporación que, a su vez, mantendrá la temperatura adecuada.

¿Cómo comienza el proceso de compostaje?

El proceso comienza cuando se dan una serie de condiciones de humedad, estructura y composición.

La humedad ha de estar en un intervalo de entre el 30 y el 65 % para que se inicie el proceso. Tanto el defecto como el exceso de esta, generan complicaciones para obtener el compost. Si se da un exceso de humedad, impide que el oxígeno entre en los poros y limita el crecimiento de los microorganismos. Si, por el contrario, se da una falta de agua, el proceso se ralentiza y la materia orgánica no se puede descomponer íntegramente.

La porosidad es otro factor determinante. En este caso, la estructura, la textura, el tamaño y la porosidad de la partícula afectan al proceso, ya que favorecen o limitan la aireación y, al mismo tiempo, la descomposición. Habitualmente, se requiere una mezcla de los estiércoles con materia vegetal para que la porosidad sea óptima.

Por su parte, la relación carbono/nitrógeno ha de mantenerse entre 25 y 35 para que el proceso comience. Dado que las deyecciones ganaderas contienen mucho nitrógeno, han de mezclarse con material vegetal. Gracias a este, se consigue regular la humedad inicial, la porosidad y la relación carbono/nitrógeno.

¿Cuáles son las ventajas del compostaje?

  • Se genera una enmienda orgánica, es decir, el compost.
  • Se reduce el peso y el volumen (entre el 40 y el 50 %), por descomposición de materia orgánica y evaporación de agua.
  • Se pueden generar materiales alternativos o sustratos no renovables, como puede ser la turba.
  • Se disminuyen los malos olores.
  • Higienización con motivo de las temperaturas alcanzadas.

Una revolucionaria ley permite la gestión de cadáveres humanos para abonar

Washington se transforma en el primer Estado que da luz verde para la gestión de cadáveres humanos como compost. La ley que regula esta práctica permitirá, a partir de mayo del año 2020, convertir un cuerpo, mezclándolo con otros materiales como paja o madera, en aproximadamente dos carretillas de tierra fértil.

La idea reside en convertir el compostaje en una alternativa al entierro o la cremación. Lo hace a través de un proceso que dura treinta días y por el que el cadáver se convierte en abono natural.

La iniciativa partió de Katrina Spade, que ideó el sistema durante su época de estudiante, al inspirarse en las técnicas que emplean los agricultores en sus cabañas ganaderas. La empresa Recompose, de la que es fundadora y gerente Spade, permite generar nueva vida tras la muerte.

En la web de Recompose se detalla cómo se introducirán los cuerpos sin someterlos a ningún proceso de embalsamación en unos recipientes hexagonales que se podrán volver a utilizar y que, tal y como explica su creadora, se parecen a un gran panal.

Una vez concluido el proceso, las familias podrán llevarse a casa parte de la tierra producida, de tal forma que los jardines rememorarán que la vida está interconectada, según se explica en la web de la empresa.

Un aporte a la espiritualidad: polvo eres y en polvo te convertirás

El proceso desarrollado por Recompose es el empleado durante décadas en las granjas para deshacerse, procesar y aprovechar los cuerpos de los animales. Fue científicamente probado en el año 2018, cuando la Universidad del Estado de Washington empleó seis cuerpos legados por voluntarios.

La iglesia católica de Washington rechazó la medida, dado que “deshacerse de los restos mortales de un ser humano de esta forma no muestra el debido respeto por el fallecido”, según explicó al periódico Los Ángeles Times Joseph Sprage, director ejecutivo de la Conferencia episcopal del estado.

Sin embargo, Spade no está de acuerdo con este argumento, y agrega que esta opción está cargada de transcendencia y espiritualidad. La creadora de la iniciativa reflexiona que la propuesta de volver a la naturaleza de una forma tan directa, y colocar al ser humano de nuevo en el ciclo de la vida y la muerte, es en realidad muy hermosa.

De hecho, todo el proceso está envuelto en la máxima consideración y respeto porque son conscientes de que para muchas personas el fallecimiento es un momento espiritual transcendental.

El proyecto de Recompose cree en que el cuidado de la muerte es una parte esencial de la vida. Además de crear un sistema que devuelva al ser humano a la tierra, alientan la participación y se esfuerzan por que la experiencia sea significativa.

El corazón de este modelo palpita para seguir el ciclo de la naturaleza. De hecho, el corazón de su modelo radica en devolver al ser humano a la tierra una vez que fallece.

Sin embargo, existen reparos éticos sobre esta forma de disponer de los restos de lo que fue un ser humano.

En este sentido, David Sloane, de la Universidad de California se cuestiona si los cuerpos van a ser cuidados de forma respetable. Asimismo, se pregunta si se podrá recordar en el futuro que integraron una comunidad. Unas preguntas que, según Sloane, siempre estarán en el aire cuando se insiste en cambiar la forma en que se entierra a quienes mueren.

El debate, abierto en otras partes del mundo

La polémica está servida no solo en Estados Unidos, sino en otras partes del mundo. En concreto, Mónica den Boer, diputada liberal, acudió con la discusión al Parlamento en el año 2018, en Holanda.

En este caso, la diputada propuso la instauración del compostaje, la hidrólisis y la criomación. A través de este último método, se congela el cuerpo y se sumerge en nitrógeno líquido. A continuación, se descongela de tal forma que cristaliza y permite su pulverización. El material resultante se emplearía como abono.

Este innovador método busca resolver problemas de espacio y de contaminación, ya que por cada cremación se emiten al aire unos 260 kilos de dióxido de carbono.

En España, por el momento, se emplean los métodos tradicionales, con la incineración ganando terreno. Los datos revelan que en 2017 era la opción elegida en el 38 % de los fallecimientos y se calcula que alcance el 60 % en 2020.

De todos modos, existen iniciativas que reducen el impacto de la muerte en el medio ambiente. En Funermostra, la feria del sector que se celebró en Valencia, se ofrecían urnas de sal cuyo valor añadido es que se descomponen en cinco minutos antes al sumergirse en el mar.

Otra propuesta fue una urna de hueso de aceituna que puede emplearse como alimento del árbol donde se entierre.

Por su parte, los ecoféretros de madera ecológica certificada junto a su tapizado de algodón y almohadas de paja, menos contaminantes si se someten al proceso de incineración, se piden cada vez con más frecuencia en un mundo que clama a causa del cambio climático.

Los beneficios del compost humano

Transformar a los cadáveres humanos en tierra fértil reduce de forma considerable la basura, evita la polución del agua subterránea con los fluidos que se utilizan para el embalsamamiento y los lixiviados.

A ello se suma que disminuyen las emisiones de dióxido de carbono, el gas más preponderante de efecto invernadero, y de partículas, además de ocupar menos espacio.

Si se tiene en cuenta que en Estados Unidos mueren cada año 2,7 millones de personas, y la mayoría termina enterrada en un ataúd o incinerada, la técnica, que aún está en ciernes, permitiría evitar más de medio millón de toneladas métricas de dióxido de carbono en 10 años. Este es el equivalente a la energía requerida por 54 000 hogares en años, según ha calculado Spade.

El senador Jamie Pedersen, promotor de la medida, explicó que este proyecto tiene sentido sobre todo en las áreas urbanas más pobladas. Asimismo, en un estado como el suyo, en el que la manera habitual de despedirse de los fallecidos es la cremación, el nuevo método reducirá 1,4 toneladas métricas de CO2 por persona.

Además del compost que se crea tras el fallecimiento de un ser humano, se ha legalizado la práctica de la hidrólisis alcalina. Esta consiste en disolver los tejidos corporales en una mezcla de hidróxido de potasio y agua, a altas temperaturas. Aproximadamente dos horas después, solo quedan huesos.

En definitiva, gracias al proyecto que se ha gestado en Estados Unidos el fallecimiento de un ser humano alienta el ciclo de la vida. Asimismo, supone un paso al frente para la protección y el cuidado del medio ambiente. Una manera hermosa de devolver a la vida los restos de un ser querido, con la consiguiente reducción de la emisión de dióxido de carbono.

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