Responsabilidad de una ETT en un accidente de trabajo

Un accidente laboral tiene responsabilidades legales que recaen sobre la empresa temporal y sobre la usuaria de manera solidaria; ¿qué limitaciones tiene?

Es común, cuando se piensa en una ETT, creer que su responsabilidad llega hasta la gestión del personal. No obstante, la realidad es que también tienen un importante papel cuando ocurre un accidente en una empresa usuaria. El papel de formación a los empleados de cara a prevenir los riesgos laborales y evitar que ulteriormente se produzcan accidentes es una obligación de las dos empresas. Por eso, como se va a explicar detalladamente, las ETT pueden llegar a ser solidariamente responsables con la empresa usuaria de los accidentes que se cometan en el lugar de trabajo.

¿Qué obligaciones y qué responsabilidades tiene un empleado en una ETT?

Cuando un trabajador se incorpora a su puesto de trabajo deberá conocer todos los posibles riesgos laborales que pueden darse al mismo nivel que conoce sus responsabilidades y obligaciones. A su vez, deberá conocer las soluciones que la empresa que lo contrata va a llevar a cabo a la hora de afrontar dichos riesgos.

Un trabajador no deberá firmar ningún tipo de acuerdo laboral sin que tenga conocimiento de los riesgos laborales y de su evaluación. Si la evaluación es positiva, es entonces cuando podrá firmar el contrato.

En este punto también tienen un papel importante las empresas de trabajo temporal, ya que asumen ciertas obligaciones formativas de cara al empleado y siempre de manera previa a que este se incorpore permanentemente a un puesto de trabajo. Los empleados, antes de salir al mercado laboral, deben tener una formación adecuada, suficiente y necesaria en riesgos laborales.

Si no ha recibido una formación, los conocimientos que son necesarios para el trabajador deberán ser aportados por la ETT, lo que siempre deberá hacerse antes de que comience la efectiva relación laboral. Será la ETT la que tenga que hacer frente a los gastos de cualquier tipo de lesión y a la correspondiente indemnización si el trabajador no recibe la información necesaria y sufre un accidente.

Podríamos pensar que es una dura carga para la empresa, pero es parte del riesgo que asume la ETT por el tipo de negocio que ha decidido emprender, ya que el personal que suministra es un personal suyo, que la ley permite ceder a la empresa usuaria, y debe darle la correspondiente formación. Y también debe poner todos los medios a su alcance para evitar que el trabajador sufra un accidente.

Pero no toda la responsabilidad recae en la empresa de trabajo personal, pues también la empresa usuaria deberá cumplir obligaciones previamente a la firma del contrato. Un clásico ejemplo de responsabilidad que le corresponde a la empresa usuaria es cerciorarse de que su posible nuevo trabajador es médicamente apto para acceder a ese puesto concreto y para desarrollar la actividad que se le va a encomendar. También deberá comprobar que tiene las habilidades y las herramientas concretas para realizar el trabajo, así como la formación que se le solicita.

En definitiva, hay un trabajo conjunto de la empresa de trabajo temporal y de la empresa usuaria. Esta última deberá comprobar que el trabajador dispone de los conocimientos necesarios tanto con respecto a lo que va a hacer en la empresa como en materia de riesgos laborales. No obstante, es la empresa de trabajo temporal la que asume la responsabilidad de aportar dicha información a la empresa usuaria.

El cuidado de los trabajadores

La ETT está obligada a velar por la salud del trabajador una vez que se haya incorporado al puesto de la empresa usuaria. Esta última, sin embargo, también deberá cumplir con la obligación de comunicar a los servicios de prevención de riesgos laborales todo lo que esté relacionado con el trabajo que se va a llevar a cabo dentro de su organización. Por tanto, la característica más notable de este tipo de contratos es que ambas empresas, la usuaria y la de trabajo temporal, trabajan de manera interconectada.

La empresa usuaria debe también aportar a la empresa temporal cualquier tipo de evolución en los riesgos laborales para que dicha ETT pueda, una vez que tenga constancia, seguir cumpliendo con su deber de formación e información. Del mismo modo, cualquier daño que se sufra deberá ser comunicado a la ETT, pues será esta quien informe a las autoridades laborales. No cumplir esta obligación acarrearía responsabilidades legales.

En definitiva, como ya se ha dicho, la empresa usuaria y la temporal trabajan de forma interconectada y, por tanto, coordinada. El trabajo de ambas debe ser conjunto cuando se trate de garantizar la salud de los trabajadores. Los trabajadores que van a través de ETT cuentan con iguales derechos que aquellos que son directamente contratados, por lo que cuando ocurre un accidente, la empresa usuaria debe correr con los gastos de más que el trabajador pueda generar a la Seguridad Social. La ETT será responsable solidaria.

Limitaciones de los trabajadores de las ETT

Las ETT no pueden acceder a todas las clases de trabajos. No serán aptos los contratos con trabajadores de ETT que conlleven un riesgo considerado de carácter elevado. Algunos ejemplos son la manipulación de materiales explosivos, los trabajos de minería, las instalaciones eléctricas de alta tensión o las labores de construcción.

Las ETT tampoco podrán gestionar trabajadores para aquellos empleos que cuenten con agentes tóxicos, mutagénicos, biológicos, cancerígenos o radiaciones ionizantes ni para trabajos en plataformas marinas.

Las ETT en el sector de la construcción

Dentro de las limitaciones de las ETT a causa de la peligrosidad, podría pensarse que el sector de la construcción entra dentro de ellas. No obstante, dicho sector quedó al margen a través de lo expuesto en su convenio colectivo. En su anexo I se dejaba a la interpretación de los responsables de las empresas delimitar cuáles son aquellos trabajos que implican un verdadero riesgo para la salud del trabajador y cuáles no.

Las ETT en las Administraciones públicas

Los trabajadores, desde que se aprobó la Ley 30/2007, de 30 de octubre, pueden además optar a realizar trabajos para la Administración pública. Esto generó un gran cambio para las ETT. Ahora se contempla la posibilidad de que se celebren relaciones laborales con universidades, entidades públicas, agencias estatales y todo tipo de organismo público. Incluso, la ley contempla que sea posible contratar a trabajadores de ETT para actividades reservadas a funcionarios públicos por rango de ley.

Caso real de accidente de un trabajador perteneciente a una ETT

Una vez que se ha dejado claro que la responsabilidad de la ETT puede ser solidaria, qué tipo de trabajos pueden realizar sus trabajadores y cómo debe ser la formación y la actuación que aportan empresa temporal y empresa usuaria respectivamente, cabe mostrar un caso real de accidente laboral en la empresa resuelto por la Sala de lo Social del Tribunal Supremo.

Una trabajadora de una empresa de cartonaje sufrió un accidente. Dicha trabajadora procedía de una ETT y experimentó dicho percance una vez incorporada a la empresa usuaria, debido a que metió una pieza de cartón en una máquina sin tener en cuenta las instrucciones que le habían dado. La máquina estaba certificada y homologada, pero el resultado fue el aplastamiento del brazo de la trabajadora, ya que los sistemas de seguridad que estaban implantados no eran aptos para evitar el accidente.

Si bien la trabajadora había recibido advertencias sobre que dicha tarea conllevaba unos riesgos, los avisos habían sido excesivamente genéricos. Toda empresa debe incluir como un importante factor de riesgo los descuidos de sus trabajadores, así como la realidad laboral de que los empleados acumulan cansancio y automatizan los trabajos físicos repetitivos.

El Tribunal Supremo estableció que el empresario no le había aportado a la trabajadora una auténtica protección con respecto a la seguridad e higiene en el trabajo. Como deudor de seguridad, debería haber acreditado la suficiencia de las medidas de seguridad necesarias para que eso no ocurriera, no bastando con la certificación y homologación de la máquina.

El empresario concertó con entidades que estaban especializadas en prevención de accidentes laborales complementarios. Sin embargo, a la hora de prevenir el accidente, la trabajadora no estuvo suficientemente protegida frente a sus propias imprudencias y descuidos no temerarios y el empresario no pudo acreditar haber aportado toda la diligencia que le era exigible.

La ETT, en este caso, fue solidaria de la empresa usuaria, ya que no se pudo demostrar que la negligencia era del propio trabajador y no previsible, ni tampoco que la culpa fuera exclusivamente de terceros, sin poderse evitar de ningún modo por el empresario. De este modo, la trabajadora fue indemnizada por ambos empleadores, de forma directa por la empresa usuaria e indirecta por la ETT.

El mercado laboral de la sociedad española está en constante cambio en todos los aspectos, incluyendo el de los accidentes laborales y el de las condiciones de las ETT. Los trabajadores de las ETT, actualmente, han visto disminuidas sus garantías. Si bien es cierto que son valorados del mismo modo que aquellos empleados que se contratan de forma directa, pueden apreciarse una diferencia cuando ocurre un accidente laboral, en el que la empresa es responsable de velar por su cumplimiento.

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