Saber irse: reinventarse para sobrevivir

Saber irse: reinventarse para sobrevivir
Tomar la decisión de reinventarse empresarialmente para sobrevivir y mantenerse a largo plazo es posiblemente una de las decisiones más difíciles que existen

Muchas veces el secreto para terminar con éxito un proyecto está en dejarlo y saber marcharse, pero abandonar algo nunca es una decisión fácil para las personas. Muchos hemos cambiado sitios conocidos por otros desconocidos y con un futuro más prometedor. Cruzar el ecuador profesional lleva también a muchos a plantearse hacer “otras cosas con su vida”, a buscar nuevos y distintos retos. En un entorno empresarial y de equipo, la decisión se vuelve infinitamente más compleja. Para empezar, la imposibilidad de reconocer un fracaso nos imposibilita emprender un camino de cambio y transformación. Sin embargo, pocos negocios sobreviven a largo plazo si no son capaces de reinventarse. Reinventarse consiste sencillamente en dejar de hacer determinadas cosas para empezar a hacer otras. Es irse de un sitio a otro.

Reinventarse no es un proceso sencillo. El primer paso, tanto para las empresas como para las personas, es saber cuándo ha llegado ese momento crucial. Muchos líderes de mercado lo son hoy porque en un momento determinado decidieron y supieron reinventarse. Reconocieron que el momento había llegado. Nestlé, que en 1997 era una compañía líder en alimentación,  se transformó poco después en un compañía centrada en nutrición, salud, I+D y marketing. Lo hizo cuando identificó que los consumidores empezaban a caminar por otras sendas en salud y alimentación. Samsung era hace unos años conocida por sus pequeños electrodomésticos y hoy, además de los dispositivos móviles, está presente en diversos negocios de tecnología avanzada, y en multitud de sectores que van desde la construcción y los hoteles a la medicina y la moda. Vio que el ciclo en su industria se agotaba para ellos y dio el salto. Google (Alphabet) también hace tiempo que ha dejado de ser sólo un buscador de contenidos en internet. En un entorno cambiante, las compañías de mayor éxito son las capaces de transformarse con mayor agilidad.

Tomar la decisión de reinventarse para sobrevivir y mantenerse a largo plazo es posiblemente una de las decisiones más difíciles que existen. Inversores, empleados, clientes, proveedores… todos en nuestro entorno pueden sentirse confundidos o amenazados. Por ello, muchas empresas tienden a retrasar y posponer la decisión. Se trata de seguir como estamos a ver si las ventas se mantienen, aunque se frenen, y se aguanta la rentabilidad con algunos ajustes y recortes. Los profesores Paul Nunes y Tim Breene explican algo crucial: la mayoría de las organizaciones que fallan en reinventarse no lo hacen porque no tengan capacidades, el talento o los recursos para reparar y recomponer sus negocios sino porque tardan demasiado tiempo en decidirse a transformar los fundamentos de su modelo. Invierten su tiempo y energía en ajustar y matizar sus modelos para recuperar resultados, pero no ven el cambio crucial que lentamente se produce en su entorno. Así sobreviven hasta que el grado de madurez del mercado sin crecimiento termina por asfixiar sus resultados.

El riesgo está, por tanto, en tomar esa decisión cuando ya es tarde para tomarla. Será imposible hacerlo cuando el consumidor, la industria y los competidores hayan cambiado y lo único que nos quede sea constatar que no estamos en el mercado, que nuestro modelo ya no sirve y el único remedio sea achatarrar el negocio e irse a casa. Acertar no es nada fácil y se han propuesto muchas teorías para tratar de explicar y ayudar en ello.

Una de las principales claves para anticipar ese momento es la forma en la que las organizaciones entienden y deciden sobre sus negocios. Debemos sobre todo mantener una visión amplia y un pensamiento crítico sobre las cuestiones fundamentales: ¿Nos dirigimos a los clientes acertados? ¿Estamos bien posicionados en el entorno de negocio? ¿Nuestros socios y empleados tienen las capacidades adecuadas? ¿Tenemos las métricas e indicadores necesarios?. En definitiva, debemos preguntarnos si sabemos dónde estamos y si estamos donde debemos estar. Cuando no sea así, debemos recordar que, como dice la canción de Michelle Schocked, “el secreto de una larga vida es saber que ha llegado el momento de irse” (The secret to a long life is knowing when it’s time to go). Hay que saber irse.

Formación relacionada

La página web www.cerem.pe utiliza cookies para mejorar los servicios ofrecidos. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso e instalación. Para más información haga click aquí.

Subir