Seguridad vial laboral

Analizamos el impacto que tienen los accidentes de tráfico en el ámbito labora, tanto de conductores profesionales como los acaecidos "in itinere"

También en el ámbito laboral, los accidentes  de tráfico se han convertido en un problema de primera magnitud al haber pasado a constituir el principal riesgo de mortalidad, llegándose al extremo de que 1 de cada 3 accidentes mortales laborales están relacionados con el tráfico y 1 de cada 10 muertes debidas a accidente de tráfico lo han sido en un trayecto laboral. A nivel mundial se producen cada año 1.300.000  muertes y unos 50.000.000 de heridos en accidentes de tráfico. Señalamos aquí que en los accidente de tráfico laboral se incluyen tanto los que se producen en aquellos trabajos que implican la realización de actividades de conducción (conductores profesionales de vehículos destinados al transporte de mercancías y personas, motoristas, trabajadores de la construcción, trabajadores de servicios de recogida de residuos o de limpieza viaria,…)  como los denominados accidentes “in itinere”, es decir, aquellos accidentes que se producen en el desplazamiento hogar-trabajo o viceversa.

Dado que se tiene el convencimiento de que los accidentes son mayoritariamente evitables, en la última década se han implantado medidas de seguridad vial encaminadas a la desaparición de los mismos para así alcanzar lo que se ha denominado “objetivo cero”, esto es,  cero accidentes de trafico laborales.

Muchos son los factores que pueden contribuir a la ocurrencia de un accidente de tráfico, destacándose como ocurre con el resto de accidentes, el factor humano,  básicamente distracciones a las que contribuyen de manera decisiva el mal uso de TICs en los vehículos, tales como navegadores o telefonía móvil. Otras contribuciones en este sentido son las condiciones físicas del conductor, el cansancio, el estrés, la fatiga, el sueño o  la toma de medicación que pudiera mermar las capacidades.

Existen otros muchos aspectos que pueden tener como consecuencia la ocurrencia de un accidente,  destacando el factor vehículo, siendo por ello necesario el cumplimiento del programa de revisiones de sus distintos elementos (neumáticos, suspensión, alumbrado, frenos,…), incluidos los específicos de seguridad.

Merece también nuestra atención el factor vías que puede constituir un riesgo importante en función de su tipología, así por ejemplo, es conocido el hecho de que un porcentaje importante de accidentes tienen lugar en lo que se conoce como “vías secundarias” o su estado, que con frecuencia, es inadecuado.

Podríamos preguntarnos si una política de empresa comprometida con la seguridad vial de los empleados contribuye de manera real y efectiva a la minimización de los accidentes de tráfico laborales. La respuesta, afirmativa, parece clara. Así por ejemplo, TNT  UK &  Ireland alcanzó una reducción en su tasa de siniestralidad de un 20% en el trienio 2007-2010 y redujo el indicador Tasa de siniestro/vehículo en un 47% en la primera década de este nuevo milenio.

El valor de la vida y la salud humana, los bienes más preciados, que hay que preservar justifican por sí misma el compromiso de las organizaciones con la seguridad vial, sin embargo hay otros beneficios igualmente muy destacables derivados del mismo:

  • Se produce un efecto de ósmosis mejorándose también la seguridad vial fuera del ámbito laboral.
  • Se produce una mejora del clima laboral que revierte en un mayor compromiso del trabajador hacia su empresa
  • Reducción de las cotizaciones de la Seguridad Social en el caso de que cuenten con un Plan de Seguridad vial ( según establece el RD 404/2010)
  • Conducción más eficiente desde el punto de vista energético
  • Mejor gestión y mantenimiento de la flota
  • Reducción de las pérdidas económicas derivadas de los accidentes de tráfico, por indemnizaciones o jornadas laborales perdidas.
  • Ventajas en la contratación de los correspondientes seguros.
  • Mejora en la imagen corporativa

EL compromiso de las organizaciones con la seguridad vial se materializa fundamentalmente a través de dos tipos de actuaciones muy concretas:

  • Plan de Seguridad Vial: Su éxito depende de la implicación y sensibilización del personal y en este sentido no deben escatimarse medios o recursos. Implica la realización de actividades relativas a:
    • Impartición de cursos específicos sobre la materia. Se prestará especial atención a los  trabajadores con alto índice de siniestralidad.
    • Elaboración de manuales. Ponerlos a disposición de los empleados de forma sencilla, por ejemplo, a través de la página web corporativa.
    • Apoyo psicológico para los empleados siniestrados.
    • Seguimiento periódico de la eficacia de las medidas.
  • Plan de Movilidad: La apuesta por la movilidad sostenible enlaza la prevención de riesgos laborales con el respeto al medio ambiente. Su objetivo es minimizar el impacto derivado de la necesidad de movilidad de los empleados garantizando además la seguridad en la misma. Implica la realización de actividades relativas a:
  • Optimización de rutas  y minimización del tiempo destinado a los desplazamientos.
  • Fomento del uso de vehículos colectivos.
  • Uso de vehículos seguros, eficientes y sostenibles

Para leer más:

http://www.insht.es/portal/site/Insht/menuitem.1f1a3bc79ab34c578c2e8884060961ca/?vgnextoid=7fc075ce1d2ae310VgnVCM1000008130110aRCRD&vgnextchannel=9f164a7f8a651110VgnVCM100000dc0ca8c0RCRD

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