Smart Data frente a Big Data

Smart Data frente a Big Data
Big Data se corresponde con la recogida masiva de datos procedentes de las actividades cotidianas de las personas. El Smart Data trata de analizarlos

Con el surgimiento de las nuevas tecnologías un amplio abanico de datos queda al descubierto, pues prácticamente cada acción que se desarrolla en la vida cotidiana está respaldada por un sistema numérico que monitoriza cada una de ellas. De esta forma, el comportamiento de las personas de la esfera pública, e incluso, de la esfera natural, se encuentra codificado por números, por datos que dan una visión global omnicomprensiva de la realidad.

Según el Informe Sociedad de la Información en España 2016 publicado en febrero de 2017, el 80,6 % de los españoles es internauta, siendo los jóvenes el colectivo que más accede a Internet, un 98,4 %. Los datos también revelan que por primera vez la mitad de los españoles adquiere productos por esta vía, en concreto el 50,1 %, de entre 16 y 74 años, adquiere bienes y servicios por Internet. Cada vez más, los españoles contratan servicios conjuntos de banda ancha con acceso a Internet de alta velocidad (fibra óptica) combinados con paquetería de televisión privada.

Asimismo, el Big Data se convierte en el destinatario de la inversión TIC de las grandes empresas, y en las pymes es una tendencia que va en aumento, pues el 20 % de las pequeñas empresas considera importante esta tecnología, frente al 28 % de las medianas empresas. ¿Pero qué es el Big Data?, ¿qué datos arroja esta tecnología?, ¿y el Smart Data?, ¿qué beneficios tiene una frente a otra? 

Del Big Data al Smart Date

La constante evolución y transformación digital ha supuesto un cambio sustancial en todas las actividades. Un cambio en el que el propio material de análisis son los datos, la información. Es importante recoger un amplio espectro de datos para determinar las conductas y comportamientos de los usuarios, para así encaminar mejor la estrategia a seguir en pro de un diseño y desarrollo tecnológico adecuado a la demanda. La información crece de una manera exponencial, y el desarrollo digital tiene mucho que ver en esto. Se hace imperioso ahondar en estas cuestiones para su mejor entendimiento.

Definiciones 

El concepto Big Data se relaciona al proceso de gestión del gigantesco volumen de datos que se generan a raíz de una actividad virtual y que, debido a su gran tamaño, no pueden ser procesados de forma habitual. Esto se debe a que superan los límites y las capacidades de las herramientas del software que se usan normalmente para este fin. Así pues, se pretende transformar estos datos de escalas gigantescas a través de procesos y herramientas, en información predictiva.

En este punto, entra en juego el término Smart Data. El Smart Data se encarga de transformar los Big Data en información disponible y accionable en tiempo real con finalidad de negocio. Es decir, para desarrollar aplicaciones industriales, desarrollar estrategias de marketing digital, para la optimización de procesos, o para desarrollar campañas que estén basadas en datos de comportamiento de usuarios.

El Big Data se desarrolla a través de cuatro V: volumen de datos, velocidad en la que se obtienen y transfieren los datos, veracidad de las fuentes, y variedad de las fuentes. A esto el Smart Date aporta una V más: el valor de los datos que producen a la hora de usarlos para tomar decisiones y efectuar una acción en consecuencia. Así pues, el Big Data no se entiende sin el Smart Data, ambos deben usarse en combinación para obtener unos resultados satisfactorios.

De esta forma, se deben usar los datos arrojados por Big Data a gran escala para encaminarlos hacia un análisis para implementarlos en modelos predictivos, con el objetivo de llevar la delantera en los nuevos estilos de mercado, ya que estos cambian constantemente. Es imperioso que se entienda que no solo se trata de la obtención de una gran cantidad de datos, sino en la calidad del análisis de los mismos (el Smart Data). Así pues, tras procesar los mismos mediante algoritmos inteligentes y eficaces, el abanico de posibilidades para el aprovechamiento de la información es inmenso.

Aprovechamiento de datos

Tras el análisis de estos datos, algunas grandes empresas usan las conclusiones extraídas para mejorar la vida cotidiana. Por ejemplo, IBM y Microsoft trabajan en conjunto para intentar reducir los atascos que se originan en las carreteras día a día, y Google Flu Trends intenta relativizar los datos para controlar la proliferación de posibles epidemias. 

En el ámbito empresarial, el análisis de los datos está encaminado a desarrollar estrategias que anticipen los deseos de los usuarios tras analizar su comportamiento de uso de Internet. Ya que, tras la observación de los patrones de consumo de Internet y el uso que los mismos hacen en la Red, el objetivo de las empresas es brindarles una experiencia mejor en la utilización de este recurso.

Otro ejemplo de aplicación de Smart Data es lo que realizan las Smart TV. Estos televisores inteligentes, basándose en los datos recogidos del consumo que se realiza de la televisión, ofrece propuestas de consumo de aquellos productos (películas, programas, series) que puedan ser del agrado del usuario. También, las conocidas Smart Cities se centran en la recogida de datos con el objetivo de optimizar los servicios públicos como puede ser el uso del agua, o el aprovechamiento de la electricidad, a la vez que mejorar su mantenimiento.

Es cierto que para desarrollar Big Data hace falta una cuantiosa inversión y una inmensa cantidad de recursos tanto tecnológicos como humanos, ya que comprende la adquisición de potentes tipos de hardware y software para la recogida de datos, y un amplio equipo humano que se encargue de la monitorización de los mismos y de su análisis para la posterior toma de decisiones. Los datos almacenados (Big Data) son datos en bruto, que sin su correcto análisis no sirven para nada, por eso es tan importante el Smart Data, ya que es el material ya aprovechado, listo para implementarlo en las campañas y obtener beneficios.

Según el director del maestría de Big Data Analytics de la Universidad Europea de Madrid, Esteban García, la principal diferencia entre los términos se basa en que el Big Data maneja grandes cantidades de datos, y que el Smart Data no implica tener dicha cantidad, ni infinitas fuentes, sino que trata de focalizar el uso inteligente de los datos para un objetivo final: generar inteligencia artificial extra en las actividades cotidianas de las personas.

Así pues, muchas pequeñas y medianas empresas han escogido entre una estrategia menor, pero con un resultado bastante más certero: el Small Data. Este sistema también guarda datos de forma masiva al igual que Big Data, pero la cantidad es infinitamente menor. No obstante, la inteligencia que desarrolla es mucho mayor, ya que es una forma más personalizada de conocer más acerca de sus consumidores.

Por tanto, es necesario transformar el término Big Data en Smart Data de una forma ordenada y categorizada, pues es imprescindible agrupar las diferentes fuentes de datos, visualizar los resultados, analizar las cifras y actuar en consecuencia. Datos sobre edad, sexo, patrones de comportamiento, estatus social, hábitos como consumidores… Hay que tener claro que los datos recogidos en Big Data serán datos en bruto, que para darles un sentido deben ser analizados y categorizados.

Para ello, es necesario tener claro qué es lo que se está buscando en las fuentes de información, determinando bien las palabras claves en los criterios de búsqueda, y aplicando los filtros correctos para escoger los datos relevantes. A raíz de esto, es necesario realizar un análisis de los mismos y una categorización concienzuda. Una vez los datos estén diseccionados, el siguiente paso es usar la información relevante para alcanzar los objetivos de negocio marcados. Por último, es recomendable combinar los datos Big Data con otros datos para alcanzar datos más inteligentes.

Conclusión

El uso de Internet cada vez se populariza más entre las personas. En España, la tasa de penetración de Internet es del 82 %, siendo del 98,6 % entre las personas jóvenes. Estos datos revelan el continuo crecimiento de las nuevas tecnologías y su utilización en la vida cotidiana. Constantemente, los seres humanos monitorizan sus acciones y sus patrones de comportamiento de una manera digital, ya sea a través de aplicaciones, compras por Internet, búsquedas realizadas, páginas visitadas, uso de las tarjetas de crédito … 

Los datos que se arrojan a raíz de los comportamientos de la vida cotidiana son recogidos y almacenados (Big Data). Sin embargo, es gracias al Smart Data y el análisis que se realiza de estos, cuando los datos obtenidos adquieren una relevancia mayor, pues son usados para proporcionar a las personas o clientes de empresas una mejor experiencia, más personalizada y encaminada a los gustos y preferencias de estos.

Es importante recordar, que, sin el Smart Data, los datos son solo datos. Datos en bruto que no aportan nada. Por lo que es imperioso ser consciente que hay que desarrollar una estrategia que englobe tanto el Big Data para la recogida masiva de datos, y el Smart Data que se encarga del análisis concienzudo de los datos en bruto para encaminarlos a una toma de decisiones concretas, para optimizar las campañas que las empresas, tanto públicas como privadas, pongan en marcha.

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